Televisión Española decidió sortear la identidad nacional de Kosovo durante el partido eliminatorio del Mundial Qatar 2022 que jugó la selección española el pasado 31 de marzo. Los narradores y comentaristas del partido tenían prohibido mencionar “Kosovo”. En su lugar, mencionaban “Federación de futbol de Kosovo” (El Periódico, 31 de marzo).

En la parte superior izquierda de la pantalla de televisión se podía leer el resultado del partido de la siguiente manera: “ESP-kos”.

La Federación Española hizo lo propio durante las semanas previas al partido y en sus redes sociales utilizó el término “territorio Kosovo” en lugar de “Kosovo” para evitar que los aficionados lo identificaran como “nación” o “país”.

El ministerio de Exteriores había asegurado que las normas de la FIFA y de la UEFA se cumplirían, entre otras razones, para evitar sanciones que ya se le impusieron a España por anteriores episodios deportivos. En este sentido ondeó en el estado sevillano la bandera de Kosovo junto a la de España y la del Mundial de Qatar, entre otras. Pero en los videomarcadores no aparecieron las banderas de España y Kosovo, sino los escudos de las dos federaciones. Al iniciar el partido y como marcan los protocolos, sonaron los dos himnos, pero fueron presentados por el sonido local como “los himnos del partido” y no como “los himnos nacionales”.

España es uno de los cinco países miembros de la Unión Europea que no reconoce la independencia unilateral de Kosovo sobre Serbia declarada el 17 de febrero de 2008. La razón es sencilla: Cataluña.

En la última década el nacionalismo catalán se ha desbordado en las calles y en las casillas de votación. Los gobiernos españoles no han reconocido a Kosovo independiente para evitar las asimetrías diplomáticas. Un ejemplo es el procés conducido por Carles Puigdemont en 2017. El referéndum ilegal del 1 de octubre no fue reconocido por ningún miembro de la Unión Europea ni por los organismos comunitarios.

En efecto, España no desea que ningún país pudiera reconocer en el futuro la independencia unilateral de Cataluña.

Regresando al tema del partido de futbol, los jugadores de la selección de Kosovo ingresaron a España con visa. El no reconocimiento de un Estado implica la no aceptación de sus pasaportes, por lo que el Ministerio de Exteriores español tuvo que expedir visados especiales.

“Exteriores ha supervisado la lista de visitantes para que la comitiva se limite al equipo deportivo y su apoyo técnico, evitando que se colara algún alto cargo de un Gobierno que España no reconoce”, publicaba El País el 31 de marzo.

Es una inconsistencia el hecho de que el gobierno de España permitiera que se tocara el himno nacional de Kosovo e izara su bandera nacional al tiempo que RTVE colocara en minúsculas la palabra “kos” en la pantalla de televisión.

El gobierno español tiene todo el derecho de reconocer o no la independencia de Kosovo y de cualquier otro país, lo que no deja de ser ridículo son las extravagancias utilizadas por la televisión pública RTVE durante la transmisión del partido. Fueron tan grotescas que el único logro obtenido fue el ridículo.

La buena noticia es que José Manuel Pérez Tornero, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona en la facultad de Comunicación, es el nuevo director de RTVE. Es uno de los creadores de la televisión educativa en España. Es muy probable que no se repitan episodios como el partido España-Kosovo.

Quien mejor definió el entorno del partido fue el entrenador de Kosovo, Bernard Challandes: “No hablo de situaciones políticas, estamos aquí para jugar un partido de futbol contra España y debo de buscar soluciones deportivas” (El País).

La polítización del futbol siempre tiene fines de manipulación. El franquismo utilizó al Real Madrid como una herramienta de poder suave. Nunca más.

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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