Los códigos lingüísticos revelan dos realidades opuestas entre Donald Trump y Andrés M. López Obrador. El síntoma es claro, la diplomacia está quebrada en ambas partes.

El presidente mexicano da instrucciones para que el secretario de Relaciones Exteriores tome el primer vuelo hacia Washington sin tener una agenda elaborada. El mundo sabe que Mike Pompeo y el que funge como verdadero secretario de Estado para el tema México, Jared Kushner, no se encuentran en Estados Unidos.

El viernes 31 de mayo el secretario Marcelo Ebrard inicia su aventura hacia Washington haciendo una escala en Houston por no haber vuelos directos por la tarde a la capital de Estados Unidos.

Rompiendo la estrategia de austeridad que enarbola el gobierno de López Obrador, Ebrard decide hospedarse en el hotel Park Hyatt de Washington, cuyas habitaciones sencillas cuestan 17,000 pesos la noche, en lugar de pernoctar en la residencia de la embajada mexicana.

En la crisis provocada por Donald Trump aflora una ausencia de perfil empático de Marcelo Ebrard hacia la embajadora Martha Bárcena.

Entre los tuits que ha escrito el secretario Ebrard relacionados con la crisis que destapó Trump, no hay una sola mención a la embajadora Bárcena, quien forma parte del Servicio Exterior Mexicano desde 1979. En particular, llama la atención uno de los tuits del pasado sábado: “Elaborando los argumentos de México y la evaluación de impacto de las tarifas anunciadas en la economía”. En la fotografía aparece la embajadora a la izquierda de Ebrard, y frente a él, Héctor Ortega, uno de los mejores internacionalistas que tiene este país.

¿En dónde quedan las sinergias diplomáticas si el secretario de Exteriores intenta marginar a una profesional de la diplomacia como lo es la embajadora Bárcena? El 7 de enero la periodista Martha Anaya revelaba en su columna del diario El Heraldo la intención que Ebrard tenía en ese momento: abrir una oficina alterna a la embajada en la Calle K, cerca del agradable barrio Dupont Circle.

¿Por qué desconfía Ebrard de la embajadora Bárcena?

¿El presidente López Obrador está enterado?

De acuerdo con el texto de Martha Anaya, el encargado de operar la oficina alterna sería Javier López Casarín, el asesor estrella de Ebrard.

El pasado 8 de octubre, durante la época de la transición, Marcelo Ebrard viajó a Tokio para sostener una reunión con el ministro de Comercio japonés, Hiroshige Seko. La única persona que lo acompañaba durante el viaje era López Casarín. La embajada de México, fiel a la tradición, se ofreció a recoger a Ebrard, pero este no quiso.

Me imagino que la persona encargada del protocolo de la embajada mexicana en Washington le ofreció el mismo servicio al secretario Ebrard, en particular, quedarse a dormir en la residencia de la embajada.

La falta de oficio diplomático del equipo cercano de Ebrard lo revela su “diplomacia Huawei” (en referencia a la guerra comercial entre China y Estados Unidos), pataleos llevados a selfies tipo memes en las que aparece el secretario Ebrard y su subsecretario Maximiliano Reyes. Han decidido promover el hashtag: #EbrardSelfieChallenge y una cumbre que no es cumbre.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.