Actualmente se exhibe en cartelera la película La Cuarta Compañía, producida entre otros por Layda Negrete y Roberto Hernández (Presunto Culpable, 2011). En este largometraje se recrea un pasaje acontecido hace casi 40 años en la penitenciaría de Santa Martha Acatitla. La trama, basada en hechos reales, aborda la vida en esta cárcel a partir de la conformación del equipo de futbol americano, Los Perros, integrado por internos, cuyo fin era supuestamente de reinserción social, pero que en realidad realizaban actos delictivos al interior —en una especie de cogobierno— y fuera del penal, al ser excarcelados de manera clandestina bajo el mando de la autoridad para robar autos.

En relación con las condiciones carcelarias de nuestro país, resulta desalentador que al paso de los años las cosas no hayan cambiado sustancialmente a lo mostrado en la película. La Comisión Nacional de Derechos Humanos presentó el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria del 2017 (http://www.cndh.org.mx/sites/all/doc/sistemas/DNSP/DNSP_2017.pdf). Este trabajo tiene por objeto verificar las condiciones de internamiento de los presos y visibilizar cifras e indicadores que permitan hacer una evaluación en este rubro en el país.

Para conocer de primera mano las condiciones de los internos, se les aplicó un cuestionario en condiciones de privacidad, y se entrevistó a los titulares de los centros de reclusión, a los responsables de las áreas técnicas de los mismos, y al personal de seguridad y custodia. Se visitaron 198 instituciones penitenciarias, de un total de 378 que estuvieron en funcionamiento el año pasado. Este número contempla centros federales, estatales y municipales de internamiento, incluyendo prisiones militares. De este universo, 131 centros fueron estatales.

La información obtenida en estas visitas se agrupa en torno a los internos y su integridad personal, estancia digna, reinserción social, atención a ciertos requerimientos específicos (mujeres, adultos mayores, indígenas, personas con discapacidad, VIH/Sida, y adicciones), y en general a las condiciones de gobernabilidad de las prisiones. En cuanto a esto último, se advierte la existencia de “autogobierno” o “cogobierno”, definido como aquellos centros en los que los internos realizan o participan en actividades propias de la autoridad, en por lo menos 66 de los 131 centros penitenciarios estatales visitados, que representan 50% de estos centros. Esta condición se ve además agravada por la insuficiencia de personal de seguridad, fallas en los procedimientos para la imposición de las sanciones disciplinarias, falta de capacitación del personal penitenciario, lo que resulta en un caldo de cultivo para actividades ilícitas, según reporta el diagnóstico.

La Cuarta Compañía retrata una cruenta realidad vivida hace más de 35 años en la prisión de Santa Martha Acatitla, la cual de acuerdo con el diagnóstico presenta problemas de autogobierno/cogobierno. Los datos obtenidos a partir del estudio elaborado por la comisión nos permiten afirmar que no tenemos un gran avance en este rubro, historias incluso aún más terroríficas que las de la película nos dan cuenta de ello: el motín en Topo Chico, Nuevo León (2016), el escándalo relativo a los supuestos asesinatos en Torreón cometidos por reos del Cereso 2 de Durango (2010), la fuga en el penal de Apatzingán, Michoacán (2004), entre otros. A diferencia de lo que ocurría en aquella época, ahora contamos con más y mejor información sobre las condiciones de las prisiones, las que por cierto son un reflejo de nuestra propia sociedad.

@gaboglezsantos