Un sistema de justicia nacional, para que merezca confianza ciudadana, debe ser apolítico, independiente de consideraciones relacionadas con raza, religión, clase, facción o cualquier otra categoría que solemos crear las tribus humanas. Debe ir formando acopio o reserva de imparcialidad y credibilidad. La administración de justicia no es un órgano político más. Al contrario: tiene que alejarse lo más posible de esta actividad, pues su único objetivo es buscar y encontrar la verdad. Para ser creíble, ¿qué tanto nuestro sistema ha creado esa reserva de confianza? Precisa confesar que reprobamos desde cualquier punto de vista.

Hoy sobresale la importancia de la figura de la Fiscalía federal porque va más allá del ciclo sexenal y por las grandes expectativas que ha despertado su erección. Tiene que edificar dicha credibilidad, para lo cual es condición indispensable su completa lejanía del poder presidencial, cuyo negocio es la política, negocio que, lo sabemos por sobrada experiencia, es proclive a falsear la realidad. El asunto de la justicia y el del fiscal es decir la verdad. Por eso es materia de entidad aparte, independiente, transparente, sin el más leve asomo de compromiso político. De allí que, reitero, debe estar lo más alejado posible de la Presidencia de un país, cuyo líder puede estar aquejado por el leve defecto de decir mentiras —esencia de la política barata, de plazuela, de mano alzada, de masas—, de donde sus colaboradores tienden a incurrir en la misma mácula, de donde va conformándose una cultura de la mentira que se convierte en forma de vida, moneda corriente, amén de que de la mentira chiquita a la grandota no hay más que un paso. El esquinazo a la verdad suele darse por individuos que saben dominar al rebaño en su ventaja, afianzar su dominio y ganar más poder.

Estamos perdidos si en nuestras instituciones no hay un compromiso serio con la verdad. Hagamos votos por un futuro prometedor con la nueva Fiscalía y con su titular, Alejandro Gertz Manero, mismo que en su libro México, perfil de un rostro oculto (1991) escribió lo siguiente (página 267): “La incapacidad de nuestra sociedad para generar frenos y contrapesos en los actos de sus líderes (...) que los ha llevado a cometer excesos de toda índole (...) siempre ha logrado apoderarse de las riendas del sistema gracias a la capacidad popular de sumisión”.

[email protected]

Pablo Aveleyra

Escritor

En lontananza

Estudió la Licenciatura en Economía en el ITAM. Prolífico autor que en sus obras ha abordado temas como la economía, la sociología y las finanzas.