Julian Nagelsmann es -hasta ahora- el más joven en la historia de la Bundesliga en haber debutado como técnico. Lo hizo con el TSG 1899 Hoffenheim el 11 de febrero del 2016, tenía 29 años de edad.

Hoy dirige al RasenBallsport Leipzig, y junto a este club está dando pasos agigantados, no solo en la liga alemana, sino también en la UEFA Champions League.

La apuesta e inversión que realizó Red Bull, la marca austriaca de bebidas energéticas, en la Bundesliga podría ser considerada osada y meteórica. El nacimiento del RB Leipzig se dio en 2009, cuando formaba parte de la quinta división alemana (lograron cuatro ascensos en solo siete años). Podría pensarse que un equipo buscaría de a poco afianzarse en los primeros planos de su liga nacional, para luego buscar, tal vez, hacerlo en Europa, en cambio, el plan aquí ha sido distinto y han hecho rodar el balón a su propio ritmo.

Esto resultó algo “atrevido” para una liga acostumbrada a clubes que construyeron su identidad a partir de los años, tradición heredada de generación en generación; aristas encontradas contra club artificial y armado a partir del enorme poderío económico de una empresa. Por ejemplo, su plantilla se valora en 558 millones de euros, lo que lo coloca en la tercera posición de este rubro en la Bundesliga, mientras que a nivel mundial ocupa el decimocuarto escaño. Un equipo que tiene tan solo 12 años de vida.

Y no solo eso, además con un promedio de edad -de sus jugadores- de 24.4, lo que le posiciona como la segunda escuadra más joven de la Bundesliga. Siguiendo este patrón es que pusieron la mira en Julian Nagelsmann, ex zaguero teutón que jugó en TSV 1860 Munich II y F. C. Augsburg II, pero las reiteradas lesiones en rodillas lo obligaron a abandonar el sueño de llegar al máximo circuito alemán a la edad de 20 años. Aunque su pasión por el balón no mermó.

“Su visión fue a largo plazo. Han construido instalaciones de última generación y contratado a los mejores entrenadores, exploradores y personal detrás de escena. Esto también les permite encontrar talento joven poco apreciado en el mercado, convertirlos en activos de calidad que pueden ayudarlos a competir o vender para obtener ganancia monetaria”, comenta a El Economista Ronan Murphy, periodista especializado en Bundesliga.

De hecho, Thomas Tuchel (el entonces director técnico del Augsburg) le ofreció una alternativa a Nagelsmann para que siguiera vinculado con el club, pues además el alemán aún tenía contrato como jugador. La propuesta de Tuchel consistió en que Julian fuera el encargado de realizar análisis tácticos sobre los rivales a los que iban a enfrentar. El estratega y el equipo quedaron sorprendidos por el trabajo del joven alemán.

A partir de ese momento, Julian encontró su lugar. Pasó a trabajar en la academia del Hoffenheim a dirigir la sub-16, continuó con la sub-19, y sus buenas actuaciones y títulos lo llevaron al primer equipo. En 2016, tomó las riendas de una escuadra que se encontraba en la 17° posición de la tabla, y a falta de 14 jornadas la encomienda lo colocó en una lucha por no descender. Julian es un técnico exigente, motivador, arriesgado y, sobre todo, apasionado. No se olvida de la táctica, pero le da mayor peso a querer ganar. “Para mí es crucial el principio de los dos toques, control y pase”, ha llegado a comentar, por lo que parte fundamental de su filosofía es que sus jugadores toquen poco, verticalicen la cancha y asfixien al rival, ¿el resultado? Un juego atractivo.

Nagelsmann no solo logró mantener la categoría, sino que para la temporada siguiente, 2016/17, mantuvo un invicto de 17 jornadas. Logró una cuarta posición e incluso la clasificación previa para Champions League fue una realidad. Para la siguiente campaña escalaron al tercer perlado. El siguiente paso fue el Leipzig.

En Leipzig los número hablan por sí solos: en la temporada 2018/19 finalizaron terceros en la Bundesliga y hoy día ocupan la segunda posición, además, en la Champions League 2019/20 llegaron a su primera semifinal. Revolucionar el futbol a partir de la juventud, una virtud que Red Bull no ha dejado de lado.

El autor es: Ricardo Olín García, académico en la FES Aragón UNAM y Editor en Apuntes de Rabona.

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