La tasa real es la diferencia entre el rendimiento de una inversión y la inflación en el mismo periodo. Si bien no es una relación lineal, se puede aproximar simplemente al restar el rendimiento de una inversión a la inflación anual. Si el resultado es un número positivo, se le está ganando a la inflación y el dinero está aumentando o manteniendo su valor en el tiempo, pero si el resultado es negativo eso quiere decir que la inflación se está “comiendo” el poder adquisitivo y en el futuro los ahorros no tendrán el mismo poder de compra.

A inicios del 2004 la inflación estaba muy cerca de 4.5% y los Cetes a 28 días pagaban 4.60%, menos debido al Impuesto Sobre la Renta (ISR), el cual era de 0.60 por ciento. En este escenario, una persona que invirtió sus ahorros en Cetes a 28 días renovando su inversión por un año ganó un rendimiento 0.50% menor que la inflación.

En otras palabras, el valor de su dinero en el tiempo no pudo mantenerse y pasado un año terminó con menor valor o poder adquisitivo.

Durante la crisis del 2008 y los años siguientes, las tasas de interés bajaron gradualmente al buscar reactivar la economía. Pasaron de niveles cercanos a 9.5% hasta llegar a tasas muy cercanas a 3.5%, inclusive el 22 de enero del 2015 la tasa del Cete a 28 días llegó a cotizar en 2.72 por ciento. En cambio, la inflación nunca bajó a esos niveles y se mantuvo fluctuando entre 3.05% y 4.77 por ciento. Esto llevó a tener un periodo bastante largo de tasas reales negativas en las inversiones de corto plazo.

Afortunadamente, ahora se cuenta con la tasa real más alta de los últimos 10 años, y se debe aprovechar al máximo. México ha tenido una inflación por encima del límite del Banco de México y durante el último año el mismo órgano regulador ha mantenido la tasa de referencia por encima de 8.25%, lo que ha llevado a que las inversiones en fondos de inversión de corto plazo en su generalidad cuenten con tasas reales positivas. Esto significa que las personas tienen la oportunidad de ahorrar y aumentar su patrimonio.

Hay que recordar que es importante informarse antes de invertir y no dejarse llevar únicamente por los rendimientos históricos, ya que sólo sirven de referencia para tener una idea de cómo se ha comportado un fondo de inversión, pero no son una garantía de cómo se comportará en el futuro.

El autor es director de Estrategias de Inversión - Banca de Empresas y Gobiernos en BBVA.