El Tren Transpeninsular constituye la modernización de los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz, así como la recuperación de la vía férrea entre las dos localidades y la construcción de carreteras vinculantes.

Producto de la crisis migratoria regional, tanto funcionarios de Estados Unidos como de México han reconocido que se deben superar las condiciones actuales que provocan la migración. Consecuentemente ya surgió una propuesta de inversión de 25,000 millones de dólares para el sureste mexicano por parte de empresas norteamericanas para el periodo 2022-2024. Esto sin duda es muy satisfactorio. Es lo que se necesitaba. Lo importante es que se lleve a cabo.

A la reunión en donde se planteó esta posibilidad acudieron el Embajador de EU en México, el Canciller mexicano, la Secretaria de Economía, los gobernadores de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán, funcionarios de la Cámara de Comercio de EU en México y empresarios norteamericanos.

El canciller Marcelo Ebrard hizo el siguiente comentario: “En la nueva relación de cercanía que se tiene con EU se ha planteado a ese país que invierta en el sur, al igual que en Centroamérica para atender las causas de origen de la migración y la inseguridad”.

Los sectores en donde se canalizarán estos recursos son el agropecuario, el medio ambiente, los servicios y la tecnología.

Esta perspectiva de posibilidades se suma a los tres programas que la actual administración mexicana tiene en el sureste: el Tren Transpeninsular, el Tren Maya y la Refinería Dos Bocas.

El programa en marcha del Tren Transpeninsular constituye la modernización de los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz, así como la recuperación de la vía férrea entre las dos localidades y la construcción de carreteras vinculantes.

Tiene como antecedente el Tren Nacional de Tehuantepec que en 1911 unía a Coatzacoalcos con Salina Cruz y contaba con 304 kilómetros. La falta de modernización y las afectaciones en sus vías determinaron su modesta operación.

Una vez realizada toda la obra será una ruta importante para el transporte de personas y mercancías. Contará con dos terminales de contenedores en los puertos, abaratará el costo y tiempo de transporte en relación con el Canal de Panamá. Significará la creación de empleos en una zona atrasada y expulsora de grandes migraciones hacia EU.

El Tren Maya conectará a los estados de Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco y Chiapas, ofreciendo una nueva infraestructura para el transporte de personas y mercancías así como un coadyuvante del turismo.

El Programa de Desarrollo Turístico de la Zona de influencia del Tren Maya contiene los instrumentos de planeación del desarrollo urbano, turístico y ambiental. Todo ello dentro de los programas institucionales como son la Agenda 2030 de la ONU y el Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial.

También está el proyecto de conectividad para el sureste del país, mismo que se relaciona con la generación de rutas aéreas entre los estados de Yucatán, Campeche, Tabasco, Chiapas y Quintana Roo, con los países Guatemala y Honduras.

La refinería de Dos Bocas ubicada en Tabasco constituye un aporte fundamental a la refinación del petróleo, además de detonar la actividad económica de la zona en donde se ubica.

La base de desarrollo de la infraestructura en el sureste facilitará la atracción de inversión nacional y extranjera, vital para su modernización económica y la creación de empleos.

smota@eleconomista.com.mx

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.

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