La explosión de la toma clandestina de hidrocarburos en Tlahuelilpan, Hidalgo, en la que resultaron muertas casi cien personas y más de 60 heridas, algunas muy graves; tal parece que hubiera sido un desastre natural y no la consecuencia del robo de energéticos pertenecientes a la nación.

Han surgido voces que culpan al gobierno de omisión en la tragedia hidalguense y, por lo tanto, lo responsabilizan de las víctimas e, inclusive, se ha llegado a pedir una indemnización económica para los familiares de éstas, como si hubieran muerto en el cumplimiento de un deber y no saqueando los bienes de la nación.

A ese paso, además de indemnización para sus familias, los huachicoleros pedirán contar con los servicios del Instituto Mexicano del Seguro Social, exigirán prima vacacional, aguinaldo y reparto de utilidades. Inclusive, podrían formar el SIHUA –Sindicato de Huachicoleros- o la UNHUAM –Unión Nacional de Huachicoleros de México. Esta última si se lo proponen, antes de que enero termine, puede registrarse ante el Instituto Nacional Electoral (INE) para formar un nuevo partido político con miras a las elecciones del 2021, total, para ellos será fácil recabar, entre sus simpatizantes, las 250 mil firmas que exige la ley. “O le firmas o no te vendo gasolina, güey”.

(A propósito de la inscripción de los nuevos partidos políticos. El primero en pedir su registro ante el INE fue el de Margarita Zavala y Felipe Calderón. Según dijeron, su partido puede llamarse México Libre. Aunque también hay quien dice que el partido de Calderón y señora podría llamarse: Partido Opositor al Movimiento Obradorista: POMO por sus siglas).

Luego de ver en las plataformas audiovisuales el tremendo borbollón de gasolina que brotó en Tlahuelilpan, me impresionó sobremanera la crónica del periodista y escritor Héctor de Mauleón publicada en El Universal, el pasado martes, de la cual reproduzco lo más impactante: “‘Parecía un balneario’ recuerda uno de los pobladores. ‘Era una pachanga’ dice otro. La gente que salía de trabajar iba por cubetas y bidones. Había tantos autos que tomaba una hora salir del lugar. Uno de los enterradores dice que los gases de la gasolina debieron enloquecer a la gente porque ‘estaban todos riéndose, idos, bien pinches drogados con tanto pinche olor de esa madre’. ‘Ponían las cubetas y les valía madre mojarse con la gasolina’. Los niños de la secundaria se pararon a ver, ‘muchos de ellos se quemaron por ir de babosos’ Hubo mareos, desmayos. Algunas personas vomitaron antes de la explosión. Pero la mayoría seguía en la cascada del huachicol, riendo, gritando, celebrando, como si estuviera ebria. Vino la explosión, que comenzó a un lado del camino, en donde se habían estacionado los autos: ‘Algunos salieron por su propio pie, envueltos en llamas. Otros no lograron salir de la zanja y ya no queda nada de ellos’(...) A tres días de los sucesos (los vecinos), han ido construyendo su propia explicación: ‘Si el fuego vino de donde estaban los autos, quiere decir que de ahí salió la chispa, y que esto no fue un accidente sino un asesinato colectivo... A muchos nos consta que los huachicoleros no estaban contentos de que nosotros mismos nos estuviéramos surtiendo’”.

Andrés Manuel López Obrador, viajó cinco horas por carretera –estaba en Aguascalientes- para llegar a Tlahuelilpan a dar la cara. Justificó la actitud del ejército de retroceder frente al gentío que recogía gasolina; con lo cual confirmó su intención de que el ejército no reprima al pueblo. (Pero...¿cómo diferenciar al pueblo bueno de los huachicoleros hijos de la chingada?).

Otra vez dijo que los pobres se ven obligados a robar hidrocarburos, por necesidad, por carecer de lo indispensable. Sin embargo, el que pergeña lo que usted lee piensa que los pobres no roban por carencia de lo indispensable sino por falta de educación. Y los ricos roban por carencia de escrúpulos morales, exceso de ambición y escasez de madre –no necesariamente en ese orden.

El martes el Primer Mandatario puso a funcionar los Programas Integrales de Bienestar que beneficiarán a 91 municipios por donde pasan los ductos de Pemex. Estuvo en Ixtlahuaca y Acambay, Estado de México. En este último municipio tras explicar los riesgos a los que se exponen al extraer gasolina de manera clandestina, pidió a la población ayudarle a combatir el robo de hidrocarburos. ¿Cuento con ustedes? –preguntó. ¿Vamos para adelante? ¿Vamos a acabar con el huachicol? La gente respondió con un “Sí” unísono y unánime.

Luego pidió: “Que levanten la mano los que van a ayudar a convencer, a persuadir de que no debe de haber robo de combustible”. Todos levantaron la mano. Ya parece que alguien en medio de la multitud se iba a negar a cooperar o iba a expresar que él seguirá robando combustible.

Es urgente legislar para que el huachicoleo sea un delito grave. Ya se ampararon Carlos Romero Deschamps y el general brigadier Eduardo León Trauwitz. Al paso que vamos cuando las autoridades se decidan los peces gordos estarán protegidos o escondidos y, como siempre, sólo atraparán a dos o tres huachiculerillos de poca monta.

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Si el Popocatépetl hace erupción, avísenle a la gente que el volcán expulsa magma, no magna. No vayan a querer subir como pendejos con sus cubetas.

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ManuelAjenjo

Escritor y guionista de televisión

El Privilegio de Opinar

Guionista de televisión mexicano. Conocido por haber hecho los libretos de programas como Ensalada de Locos, La carabina de Ambrosio, La Güereja y algo más, El privilegio de mandar, entre otros.