El buró de crédito Equifax metió la pata y permitió que cibercriminales robaran las joyas de la corona de los datos personales: información financiera y patrimonial. El 29 de julio, Equifax descubrió que había sido víctima de un hackeo colosal. Le fue robada información personal de 143 millones de clientes estadounidenses poco más de 40% de la población de ese país. Los hackers tienen en su poder nombre completo de consumidores, fechas de nacimiento, números de tarjetas de crédito, registros del Seguro Social, licencias de conducir, dirección postal. La compañía tardó mes y medio en informar sobre la brecha de seguridad. En una escala de 1 a 10 en términos de riesgo para los consumidores, esto es un 10 , le dijo Avivah Litan, analista de fraudes en la consultora Gartner, a The New York Times.

Básicamente cualquier persona que tenga contratado un servicio financiero, como una tarjeta de crédito o un financiamiento con alguna cadena minorista, se encuentra en la base de datos de las agencias de información crediticia, diseñadas justamente para medir el riesgo crediticio de los consumidores. Con la información robada a Equifax se puede contratar un crédito hipotecario o uno automotriz, firmar un nuevo servicio de telefonía móvil o liquidar un seguro de gastos médicos. Rick Smith, presidente y director ejecutivo de Equifax, se vio obligado a aparecer en un video en YouTube para tranquilizar a los consumidores y prometer ayuda para proteger su seguridad financiera, además de apoyos en caso de que sean víctimas de algún fraude.

Equifax es una de las tres agencias de información crediticia más grandes de Estados Unidos. Fue fundada en 1899, tiene operaciones en 24 países, incluido México, y emplea a más de 9,900 personas. Su valor de capitalización ronda los 14,800 millones de dólares y pertenece al exclusivo índice bursátil Standard & Poors 500. Tras el aviso del hackeo del jueves pasado, el valor de sus acciones en el NYSE cayeron 13.65%, de 142.72 a 123.23 dólares. Si a una empresa del tamaño de Equifax le ha ocurrido esto, ¿qué puede esperarse de otras compañías financieras? ¿Cuál es el nivel de seguridad de los tres burós acreditados por la Secretaría de Hacienda en México? ¿La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), responsable de la supervisión de TransUnion, Dun & Bradstreet y Círculo de Crédito, realiza auditorías periódicas sobre la seguridad con la que protegen la información financiera y patrimonial de millones de mexicanos? ¿El andamiaje para proteger a los consumidores es lo suficientemente robusto?

Caída de las acciones de Equifax en el NYSE.

José Soto Galindo

Editor de El Economista en línea

Economicón

Periodista. Desde 2010 edita la versión digital de El Economista en la Ciudad de México. Tiene especialización en derecho de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información. Cursa la Maestría en Transparencia y Protección de Datos Personales en la Universidad de Guadalajara en línea.