Las actividades humanas han ocasionado una serie de afectaciones al medio ambiente por la explotación intensiva y poco mesurada de los recursos naturales, así como a la falta de tecnologías amigables al medio ambiente, de conocimientos y capacitación en los diferentes sistemas de producción

Siendo la ganadería parte de estas actividades, ha sido objeto de diferentes estudios, análisis y ataques severos sobre su impacto negativo al ambiente y por lo tanto copartícipe del cambio climático, muy debatible por cierto.

De los múltiples motivos que se mencionan, por ejemplo, se cita que en México se destinan anualmente unas 600,000 hectáreas a la siembra de pastizales, al sobrepastoreo y/o a la producción intensiva de forrajes y granos para su alimentación, que van muy relacionadas con el cambio de uso de suelo y la deforestación.

Así como también la fermentación entérica, generación de estiércol y desechos, quemas de potreros y uso de fertilizantes químicos; y que contribuyen a la generación de dióxido de carbono (CO2).

En este tema, de acuerdo con el “Inventario Nacional de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero” elaborado por el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático México emitió 683 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO2e) de gases efecto invernadero en el 2015.

De las emisiones totales, 64% correspondieron al consumo de combustibles fósiles; 21% de actividades industriales y otras, 5% de actividades agrícolas y 10% se atribuyen a sistemas de producción pecuaria.

Se estima que el ganado y la gestión del estiércol asociados a la ganadería extensiva emitieron 50,777 giga gramos en CO2e (94% de las emisiones corresponde al metano y 6% al óxido nitroso, lo que equivale a 72% de las emisiones de la ganadería nacional.

Se señala también en el inventario que se estima la generación de 148 MtCO2e absorbidas por la vegetación, principalmente en bosques, selvas, así como en sistemas ganaderos que incluyen la producción de biomasa. El balance neto entre emisiones y absorciones para el año 2015 fue de 535 MtCO2e.

Denotar solamente la parte negativa de los sistemas de producción, en este caso de las actividades ganaderas, genera una visión parcial para revertir las causas y efectos al ambiente; es necesario considerar las aportaciones que tiene la práctica de la actividad ganadera para mitigar y adaptarse al cambio climático. En la siguiente entrega comentaremos los pros y las acciones sugeridas para lograr esta reconversión a una ganadería sustentable.

*Eduardo Trejo González, especialista de la Dirección Técnica y de Redes de Valor de FIRA. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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