La productividad es un indicador que muestra la relación entre los productos generados y los recursos empleados para obtenerlos. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el crecimiento de la productividad refleja la capacidad de producir más empleando los mismos recursos debido a innovaciones tecnológicas, nuevas ideas y modelos de negocio y es el principal impulsor de niveles de vida

Por ello, es crucial que en América Latina se fomente el crecimiento de la productividad con un enfoque de inclusión para disminuir la desigualdad de ingresos en la región, y la amplia brecha que existe en los niveles de vida con respecto a las economías más avanzadas.

En México, el Diagnóstico del Sector Rural y Pesquero de México 2012 indica que la baja productividad de este sector es una de las razones principales por las que el medio rural nacional no se desarrolla de forma sostenible. Al respecto, el Diagnóstico de la Productividad en México 2018 señaló las problemáticas relacionadas con la baja productividad de las unidades de producción rural. Entre  estos factores están la limitada capacidad productiva, la descapitalización de las unidades, la falta de infraestructura de riego, la falta de financiamiento y la escasez de insumos estratégicos como semillas y fertilizantes, entre otros.

El sector rural se caracteriza por tener un alto nivel de pobreza. En el 2016, 58.2% de la población con menos de 2,500 habitantes presentaba pobreza extrema y moderada. Además, 81.3% de las unidades de producción del país son de tipo familiar con nula o poca relación con los mercados agroalimentarios. Y 90% del total de unidades tiene sistemas de producción extensivos y de temporal.  El indicador valor agregado de la agricultura, que mide la capacidad de obtener mayor producción agrícola con menor intervención humana, encontró que, en el 2015, cada trabajador agrícola produjo 5,278 dólares, mientras que el promedio de 43 países se ubicó en 39,000.

El crédito podría ser un canal para aumentar la productividad. Sin embargo, la Encuesta Nacional Agropecuaria del 2017 identificó que, entre octubre del 2016 y septiembre del 2017, sólo 9.9% de las unidades de producción rural del país accedió a ese servicio. Los servicios financieros tienen una función relevante para hacer llegar recursos a los productores y a las empresas que desarrollan actividades con potencial de rentabilidad, para que se capitalicen, adquieran insumos para producción, adopten innovaciones tecnológicas y accedan a servicios técnicos. Por lo tanto, la participación de las instituciones públicas que fomentan el crecimiento de la productividad en las áreas rurales es determinante para que este crecimiento sea inclusivo, porque focalizan su atención en los sectores que enfrentan mayores retos para aprovechar su potencial productivo.

*Xóchitl Gil Camacho. Especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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