Bali, Indonesia. En Bali hay más motos que automóviles y más esculturas de dioses que templos. Al pie de las carreteras hay miles de budas de todos tamaños, lo mismo que ganeshas, kalis o garudas, gracias a una floreciente industria de exportación de talla de imágenes religiosas. Las hay en madera, piedra, hueso y plata. Miniaturas y monumentos. Listos para llevar.

Indonesia crece a 5.2% anual y aspira a mantener esta tasa de crecimiento para convertirse en otro tigre asiático. Tiene margen para hacerlo porque su Producto Interno Bruto (PIB) per cápita es de apenas 4,130 dólares. Ha avanzado en educación y desarrollo industrial, pero tiene mucho que hacer en infraestructura, anota el WEF en su informe de competitividad.

De cualquier modo, su avance es notable y está listo para pasar al centro del escenario mundial. En estos días se ha convertido en referencia clave para la comunidad financiera internacional, por ser la sede de la reunión anual del FMI y Banco Mundial.

En Bali, una de las islas más famosas del archipiélago indonesio, se siente algo del luto por el terremoto y tsunami que sacudieron la población de Palu y terminaron con la vida de 1,763 personas, pero aquí no hay daño alguno. Hay 1,800 kilómetros de distancia entre Bali y el epicentro de esa tragedia. La energía está puesta en los toques finales de la cumbre. Hubo una ceremonia religiosa para orar por el éxito del evento y hay policías en cada esquina para garantizar la seguridad. Alrededor de 15,000 personas estarán aquí para asistir a una conferencia donde se hablará de las perspectivas de la economía mundial.

En la agenda del FMI y el Banco Mundial hay preocupación por las amenazas proteccionistas y por la “tensión comercial” entre Estados Unidos y China. También hay conciencia de que no se han superado totalmente los problemas que generó la crisis que estalló hace una década, con la quiebra de Lehman Brothers. En el radar está cierto nerviosismo por el impacto que tendrán las alzas en las tasas de interés de Estados Unidos en los países más pobres. Cuatro de cinco naciones de bajos ingresos podrían enfrentar una crisis de deuda, por la subida del costo del dinero, luego de una década de tasas bajas.

La reunión anual del FMI y Banco Mundial convoca a los gobernadores de los bancos centrales y a la plana mayor de los ministerios de Finanzas de todo el mundo. De México vendrá el gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, y el secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya, en su gira de despedida, después de casi tres décadas en la administración pública.

Las principales vías de acceso de la zona de Nusa Dua, en Bali, están adornadas con banderines que dan la bienvenida a los asistentes. Hay embotellamientos, en cada semáforo, de autos o motocicletas.

Las autoridades de Turismo esperan que esta cumbre sirva para sostener la marcha ascendente del turismo en este país. En el 2017, Indonesia recibió cerca de 16 millones de turistas y 40% de ellos estuvieron en Bali. Cada uno pasó aquí siete días en promedio y gasto más de 1,300 dólares. Para el 2018, proyectan un crecimiento de 15%, en buena medida vinculado al interés creciente de los visitantes chinos.

Cinco millones de balineses reciben a más de 7 millones de turistas promedio, al año. Son hospitalarios y muchos de ellos se defienden en inglés, porque el sistema de educación pública les da clases de idiomas desde la primaria. Los australianos buscan las olas de Kuta. Los europeos, el ambiente bohemio de Ubud y la posibilidad de pasar largas estancias a bajo costo. La gasolina cuesta el equivalente de 9 pesos mexicanos por litro. Hay hostales con wifi por 12 dólares diarios y tazones de arroz con mariscos a 3 dólares. Nusa Dua es la zona más nueva de Bali. Se parece a las ciudades de playa de México, pero hay algo de Bollywood en ella.

No hay que olvidar que en esta isla predominan las religiones hinduistas. Los chinos están en todos lados. A ellos pertenece el futuro. Vienen por turismo, por negocios y a protagonizar cumbres financieras internacionales.

Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.