¿Le ha pasado que va a consulta al IMSS o al ISSSTE y no encuentran su expediente? ¿Le ha ocurrido que la información no está integrada y tiene que volverle a contar al médico todos sus padecimientos, síntomas, alergias y medicamentos preescritos? ¿Ha ido a cualquiera de los laboratorios privados y ya tienen todos sus datos cargados en el sistema? Nuestra información de salud está dispersa en el sistema de salud público y perfectamente almacenada en los sistemas privados.

¿Sabía que los expedientes clínicos deben conservarse al menos 5 años contados a partir de la fecha del último acto médico? Si usted ha estado sano por mucho tiempo pero tiene que ir a consulta, ¿le ha pasado que le crean un nuevo expediente? Esa es la razón, cuando la evolución tecnológica permite tener nuestra historia clínica desde el nacimiento. Nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial y la Analítica de Datos permitirían precedecir enfermedades y diseñar políticas públicas de salud.

Los mexicanos no tenemos un Expediente Clínico Electrónico que pueda consultarse en cualquier dispositivo. Contar con esta herramienta de información debiera ser uno de los pasos inmediatos de la nueva normalidad pospandemia. La enfermedad Covid-19 deja efectos secundarios pulmonares y de otra índole en las personas que debieran estar registrados en ese carnet médico digital.

El SARS-CoV2 fue especialmente agresivo contra personas con afectaciones crónicas. Quienes se contagiaron sin haber tenido un factor de riesgo ahora requieren un tratamiento. En el primer caso la salud preventiva (inexistente en México) y su control digital pudo prevenir esos padecimientos y muertes por Covid-19. En el segundo caso la información puede ayudar a que su recuperación sea más efectiva. En ambas situaciones el seguimiento digital ayudaría tanto a las personas como a las instituciones de salud.

El Expediente Clínico Electrónico (ECE) debe ser parte de la política de inclusión digital universal del Ejecutivo Federal. Así está previsto en el artículo décimo cuarto transitorio de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones de 2013, pero es otra meta incumplida.

La Estrategia Digital Nacional de Peña Nieto se propuso generar el Expediente Clínico Electrónico, implementar el Certificado Electrónico de Nacimiento y desarrollar la Cartilla Electrónica de Vacunación. Nada de eso se concluyó.

Las nuevas atribuciones de la Coordinación de Estrategia Digital Nacional de la Oficina de la Presidencia de López Obrador no aluden a esta aplicación de salud. ¿La veremos en el futuro inmediato o todo seguirá igual?

Los primeros avances tecnológicos del Expediente Clínico se remontan a la NOM-168 de 1993 sobre el empleo de medios magnéticos, electromagnéticos y de telecomunicación para el expediente. Pero fue la NOM-024 de 2010 la que estableció los objetivos del Sistemas de Expediente Clínico Electrónico para garantizar la interoperabilidad, procesamiento, interpretación, confidencialidad, seguridad y uso de estándares y catálogos de información de los registros electrónicos en salud. Llevamos al menos una década sin concretar el ECE.

El ECE es un sistema para llevar un control digital de la información de los pacientes. La Secretaría de Salud lo define como “un conjunto de información almacenada en medios electrónicos centrada en el paciente. Documenta la atención médica prestada por profesionales de la salud con arreglo a las disposiciones sanitarias, dentro de un establecimiento de salud”.

En 2010, 14 de cada mil mexicanos cambiaron de residencia y municipio. Es necesario contar con herramientas tecnológicas que permitan concentrar e intercambiar la información médica de una persona a lo largo de su vida. La aplicación promete mejorar la calidad y la atención de los derechohabientes. El ECE recopila cronológicamente todos los aspectos relativos a la salud de un paciente y los de su familia por cuestiones hereditarias. Funciona para conocer las condiciones de salud, los actos médicos y los procedimientos ejecutados por el equipo médico en un proceso asistencial.

Permitiría contar con información oportuna y precisa sobre los padecimientos del paciente y favorecería la atención médica e­ficaz y segura. Se ahorrarían costos administrativos, los que más asfixian a los sistemas de salud, llenos de burocracia, papeles y errores humanos. La NOM-24 pretendió “reducir tratamientos redundantes y prevenir errores médicos, pudiendo así impactar en el número de vidas salvadas dentro de las instituciones de salud, reduciendo los costos de atención médica en las mismas”. Pero seguimos sin ECE.

Al gobierno de la Cuarta Transformación le encanta la austeridad. Si el ECE se hubiera implementado en 2010 a partir de la publicación de la NOM, el sistema de salud hubiera ahorrado 38 mil millones de pesos “debido a que se contrarrestarían posibles negligencias médicas, retrasos en la atención, cirugías, robo y desperdicio de medicamento”. La falta de información clínica retrasa la atención y puede ser causa de errores médicos. Otros beneficios del ECE es que aumenta la productividad 20%. Reduce 60% los tiempos y días de espera para consultas. Genera ahorros de hasta 80% en papel.

¿Les preocupa la privacidad? La información de salud de millones de mexicanos ya la tienen almacenada los hospitales y laboratorios privados por la pésima atención médica del sistema de salud pública. La NOM de 1993 dice que la información contenida en el expediente clínico (en papel) será manejada con discreción y confidencialidad; sólo podrá ser dada a conocer a terceros mediante orden de la autoridad competente. Es lo mismo para lo digital.

La NOM-24 de 2010 señala que los Sistemas de Expediente Clínico Electrónico “deberán garantizar la confidencialidad de la identidad de los pacientes así como la integridad y confiabilidad de la información clínica y establecer las medidas de seguridad pertinentes y adecuadas a fin de evitar el uso ilícito o ilegítimo que pueda lesionar la esfera jurídica del titular de la información”. Actualmente se destinan millones de pesos en papel y bodegas; con el ECE hay que invertir en ciberseguridad, tecnologías y sistemas de almacenamiento. 

El Expediente Clínico Electrónico ya tiene una NOM y está contemplado en la Carta Magna desde 2013. Llevamos una década de retraso. Estrategia Digital Nacional y Secretaría de Salud: ¿nos pueden dar una fecha de cuándo los mexicanos tendremos esta herramienta para garantizar nuestro derecho a la salud a través del uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación? ¿Cuánto tiempo más demorará la transformación digital del sector salud? ¿La pospandemia es una oportunidad para actuar? Pienso que sí.

*El autor es presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi).

Twitter: @beltmondi

Jorge Bravo

Analista de medios y telecomunicaciones y académico de la UNAM

En comunicación

Estudio los medios de comunicación, nuevas tecnologías, telecomunicaciones, comunicación política y periodismo. Autor del libro El presidencialismo mediático. Medios y poder durante el gobierno de Vicente