El Financial Times describe el ánimo entre ambos países como tóxico y afirma que la confianza ha colapsado

¿Puede un apretón de manos de 35 billones de dólares salvar al mundo de una recesión? Esta cuestión le pone número y dimensión teatral a la cumbre de Osaka. En el papel es una reunión del G20, donde estarán los jefes de Estado de las mayores economías del mundo, exceptuando a AMLO. En la práctica, es un G2, un circo diplomático donde todos los reflectores apuntan a los líderes de las dos mayores economías del planeta. Ellos tendrán su primer encuentro, desde que estalló el conflicto comercial entre sus países. Los 35 billones representan la suma de los PIB de Estados Unidos y China. El apretón de manos entre Donald Trump y Xi Jinping puede significar un acuerdo para poner fin a la escalada de agresiones comerciales, que incluyen aranceles, vetos a empresas como Huawei y una retórica más brava y menos diplomática.

¿Qué pasaría si fracasa la bilateral, en el contexto del G20? Todo depende de cómo sea este fracaso. Son mayoría los expertos que piensan que no habrá acuerdos espectaculares en Osaka, pero algunos optimistas esperan un acercamiento de las posturas entre Pekín y Washington. Lo cierto es que las cosas están muy complicadas: El Financial Times describe el ánimo entre ambos países como tóxico y afirma que la confianza mutua ha colapsado. Un acuerdo razonable sería cualquier cosa que evite que las cosas se deterioren más. A China le gustaría que hubiera el levantamiento de las sanciones contra Huawei y una reversión de los aranceles que Estados Unidos impuso contra sus productos. ¿Qué podría ofrecer a cambio? Estados Unidos quiere que China abra más sus mercados a los productos y servicios estadounidenses; además, quiere que Pekín haga cambios sustantivos en su política industrial, entre otras cosas, exige que tome medidas que garanticen la máxima protección a las patentes y derechos relacionados con la propiedad intelectual. En suma, cada uno espera del otro, lo imposible.

Trump y Xi Jinping en Osaka. La reunión será el sábado por la tarde y ninguno de los dos llega a Japón con ganas de ceder. Trump está en precampaña para la reelección. No puede parecer blando ante China. Xi ha dejado claro que no hará concesiones, si Estados Unidos no hace lo propio. Es el líder más poderoso que ha tenido China desde Mao. Él también maneja una retórica de regreso a la grandeza de su país. Lo más probable es que el G20 cierre con el anuncio de que China y Estados Unidos volverán a la mesa de negociaciones. Sería muy poco, pero mejor que nada. El mundo no está preparado para la profundización del conflicto. En lo económico, este escenario podría traer una recesión, porque estos dos países tienen una relación de codependencia muy profunda y su interacción impacta en el mundo entero. China sigue siendo el mayor proveedor de manufacturas para Estados Unidos y es el mayor mercado para algunas de las principales empresas de Estados Unidos, entre ellas Apple, GM y KFC. Estados Unidos es el principal mercado para China y también el principal inversionista externo.

La tensión China-EU va mucho más allá de lo comercial: es geopolítica. Los expertos en historia militar hablan de la trampa de Tucídides. Es inevitable que una potencia en ascenso choque en el campo de batalla con la potencia que domina, dice el principio que lleva el nombre del historiador griego. ¿Será? Por lo pronto, el mundo espera que de Osaka salga un acuerdo, aunque sea malo, en vez de un buen pleito.

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Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.