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Opinión

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Doblemente traicionados

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Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Mariano Espinosa Rafful

La historia es un conjunto de mentiras acordadas. Napoleón Bonaparte

Generalmente los seres humanos estamos inconformes en nuestro entorno, tanto en lo que nos rodea y muchas veces nos atrapa, como la rutina de los horarios, el transitar hacia las responsabilidades, los compromisos que por su naturaleza no son del gusto de nuevos tiempos, pero sobre todo desvestir la verdad que nos sabe a engaño.

Vivimos casi de manera permanente en este país de trivialidades y deseos, en una atmósfera de incertidumbre y sobresaltos, donde la seducción de la conciencia va más allá de una economía en los sanos equilibrios, y observamos con un dejo de desesperación, que estamos casi en el mismo lugar que antes.

Aquello que imaginamos podría llegar a ocurrir, con las noticias que escuchamos y vemos cada noche, del asombro nos pasamos a la inobjetable monstruosidad del México que nos hemos convertido, no transformado que es diferente, paradójicamente nuestro universo es inconfundible.

Hemos, en los protagonismos de lo inconfundible, como se desvirtúa la realidad, las protestas a casi todo, en el bloqueo de carreteras, vías de comunicación importantes en la capital del país, por los mismos de siempre, también inconformes, pero sin razonamientos válidos, porque se ha afirmado que no hay dinero para saciar sus demandas de todo su movimiento en el magisterio de estados focalizados más en el sur y centro del país. 

Los contrastes son evidentes, por un lado, las mesas de negociación, donde le falta oficio político a la secretaria de gobernación, no preparación ni experiencia, que son cosas distintas; el oficio se adquiere con los resultados sobresalientes y hoy esos están muy lejos de acercarse a Bucareli.

Por el otro los acuerdos en la lírica del discurso, en la 89 Convención bancaria en Cancún, Quintana Roo, ya no en el tradicional lugar, ese Acapulco que está maltrecho, abandonado a su suerte hace muchos años.

Ahí ahora se puso sobre la mesa de las negociaciones con el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, con un casi desconocido pero eficiente secretario de hacienda, el pago de las casetas y gasolinas única y exclusivamente con una tarjeta, con un plástico, para atrapar el probable lavado de dineros mal habidos, suponemos.

Tantos problemas, tantos razonamientos, que nos transportamos al pasado, ese lastimoso enjambre de sentimientos doblemente traicionados, porque las reformas a la Constitución están distantes de ser soluciones de fondo, lo mismo las de las pensiones del ISSSTE, que un decreto en los tiempos malditos de Felipe Calderón, con la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, que continúa latente los excesos y los pagos para calmar las ansias de novillero de sus “liderazgos charros”.

Todo pareciera ser un embrujo seductor ante la madre de todas las batallas, elecciones y más elecciones, selecciones de los incondicionales, relatos del antiguo esplendor, y lo cursi del cuento corto; ahora sí cumplirán porque van por la defensa de México, ni considerar dudar que nuevamente seremos engañados.

México invadido por mafias internacionales, un reportaje de una universidad del norte del país es echarle más leña a un fuego que no se apagará con reuniones del más alto nivel, sino con estrategias silenciosas, con menos narrativa y más efectividad, porque se siguen pasando los años y no hay salidas de emergencia que nos sirvan para salvar la obviedad del abandono.

ENTRE LÍNEAS

Se van los maestros, pero regresarán con más fuerza y también más en número, porque el mundial de futbol es un buen termómetro, para medir hasta donde sus demandas son capaces de abrir puertas o seguir en la ociosidad de saber de lo imposible de su discurso a modo.

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