Pero quedó una duda, ¿es el sector primario el más dinámico y el de mayor crecimiento? La respuesta es sí. El crecimiento anualizado del PIB primario durante el primer semestre del 2015 comparado con el primer semestre del 2014 fue de 4.5%, mientras que, por su parte, el sector secundario y el sector terciario crecieron 1.0 y 3.0%, respectivamente.

Principalmente, los factores que han limitado el crecimiento de las actividades secundarias de México son dos: el petróleo y la economía de Estados Unidos. Existe una tendencia a la baja en la producción de petróleo (el ritmo producción de barriles de petróleo es el menor desde 1980), además, sus precios siguen en niveles muy bajos. Por otro lado, la economía de Estados Unidos enfrentó durante el primer semestre condiciones climatológicas adversas, cierres temporales en varios puertos debido a problemas de huelga (en la costa oeste durante febrero y abril) y una demanda débil del sector de manufacturas, todo esto significó que nuestras exportaciones manufactureras tuvieran un crecimiento menor al esperado.

En contraste, el sector primario tuvo un desempeño sólido durante el primer trimestre del 2015. Según el Índice de Volumen Físico Agropecuario, destacaron cultivos como el jitomate, la papa, el chile verde y el limón. Las exportaciones de productos agropecuarios también han reflejado dicho dinamismo; por ejemplo, el valor en dólares de las exportaciones de ganado vacuno aumentó más de 60% este primer semestre del año en comparación con el primer semestre del 2014. Otros productos que han aumentado fuertemente su valor de exportaciones para el periodo mencionado son las frutas, en especial el mango y el aguacate. También cabe destacar la consolidación de las exportaciones hacia Japón de productos agropecuarios mexicanos.

Si bien, el desempeño del sector primario durante el primer trimestre del 2015 fue muy sólido, cabe reconocer que el segundo trimestre no fue el esperado para las actividades primarias. Por ejemplo, en junio BBVA pronosticaba un crecimiento desestacionalizado anual del PIB primario de 5.5%, el cual, en realidad, terminó siendo de 2.8 por ciento. Lluvias atípicas, granizadas, presencia de plagas (pulgón amarillo, roya, mancha de asfalto) y enfermedades terminaron por afectar su desempeño. Por lo tanto, para que el sector primario continúe con un alto dinamismo son necesarias políticas públicas que promuevan la productividad, pero también son fundamentales políticas que coadyuven a la gestión de los riesgos climáticos y sanitarios propios del sector.

*Jorge Lara Álvarez es especialista en la Subdirección de Investigación Económica de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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