Para este gobierno no fue problema cancelar los recursos de las estancias infantiles, porque desde la visión presidencial no hay problema en que los abuelos cuiden a los nietos y con ello se le quitan los recursos públicos a los corruptos que manejan esas guarderías.

Ni todos los abuelos pueden, o quieren, cuidar a los nietos, ni todas las estancias infantiles incurren en actos de corrupción. Y sí, por el contrario, muchas familias padecieron esa decisión. Pero el poder lo tiene un solo hombre y así lo decidió.

Este mismo modus operandi aplicó para cerrar los ductos de gasolina en la zona centro del país, para cortar la compra de antirretrovirales para los enfermos con VIH/Sida y para tantos otros rubros donde simplemente se cortaron de tajo programas perfectibles, pero indispensables.

La más reciente muestra de esa visión tan unipersonal que hoy gobierna acaba de suceder con el enorme problema del sargazo, esa alga que flota a la deriva por los océanos y que tanto tiene que ver con el cambio climático.

La presencia de sargazo en las playas del caribe mexicano es una desgracia para millones de personas que viven del turismo en esa amplia franja costera mexicana. De la presencia de visitantes depende su propio bienestar y hoy tienen una amenaza real a su modus vivendi. Además de lo que implica la violencia, el narcotráfico y el crimen organizado en toda esa zona turística.

No son sólo hoteleros millonarios y fifís, son empleados que dependen de que las playas mexicanas sean atractivas para los turistas. A todos ellos de poco les sirve que vaya el presidente a decirles que se junta más basura en la Ciudad de México.

El problema del sargazo es grave para los que lo padecen y evidentemente minimizado para quien lo ve con los ojos de la desconfianza del uso del dinero público para temas que no son su prioridad, es una metáfora más de lo que hoy sucede en este país.

Para el presidente Andrés Manuel López Obrador, el sargazo no es producto del aumento de las temperaturas del océano Atlántico en combinación con el incremento de la contaminación que han potenciado la formación de esta alga que flota en extensiones kilométricas, es una herencia de administraciones pasadas.

Para el presidente es un asunto menor, magnificado, que trató de explicar cómo solamente 3% de la basura que genera la Ciudad de México. Para los que ahí viven es una planta putrefacta que los está dejando sin ingresos. Una visión desde la necesidad, otra visión desde el poder.

Esa visión unipersonal de la realidad le ha costado a este país la construcción de un aeropuerto, un mal enfoque de la dirección que debe tomar la empresa petrolera en inminente quiebra y otras tantas cosas más.

Hasta ahora, el único que puede presumir que ha hecho reconsiderar esa visión personalísima de la realidad de la 4T es el presidente estadounidense, Donald Trump. Lo hizo por la mala, con aquella amenaza de destruir la economía mexicana con aranceles, pero consiguió girar la política de país de puertas abiertas a tener soldados mexicanos cuidando la frontera norte para que nadie cruce a Estados Unidos.

Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.