En siete semanas, el peso ha perdido 13.5% frente al dólar. El tipo de cambio estaba en 17.99 pesos por dólar el 17 de abril.

Ayer cerró en 20.42, en el mercado interbancario. En las ventanillas de bancos alcanzó hasta 20.90 por dólar.

¿Cuánto más puede depreciarse la divisa mexicana? La mayor parte de analistas se inclinan a pensar que el tipo de cambio cerrará el año en un rango de 20 a 22 pesos por dólar. Los más optimistas se atreven a colocarlo en menos de 20. Los pesimistas se aventuran en una cifra por encima de los 22. El pronóstico es complicado, entre otras cosas, porque hay muchos factores que pueden mover el tipo de cambio. Para empezar, tenemos tres focos de incertidumbre: las negociaciones del TLC; la relación México-Estados Unidos en la era Trump y el proceso electoral en México.

Cada uno de estos tres factores es como una moneda en el aire. Puede caer en cara o cruz. Podemos cerrar el 2018 con el camino despejado para un TLCAN modernizado, pero también podríamos despertar, un día de éstos, con la noticia de que Trump “denunció” el NAFTA y nos otorga seis meses para que nos preparemos para el final del acuerdo. Con el señor Trump no sabemos qué hará. Entra en la categoría de riesgo geopolítico.

En el caso de la elección mexicana, el mejor o el peor escenario no tienen que ver necesariamente con el triunfo o derrota de un candidato. Podemos hablar de un pésimo escenario si después del 2 de julio nos encontramos con un escenario de polarización política y con un presidente electo incapaz de mandar mensajes de tranquilidad a los mercados... y a la población mexicana, incluyendo los 50 millones de trabajadores, los 30 millones de hogares y los 4 millones de empresarios micro, pequeños, medianos y grandes.

He hablado de tres factores porque son los más relevantes, pero no son los únicos que afectan al tipo de cambio. Tomemos como ejemplo la jornada de ayer.
 El peso retrocedió más de 2%, entre otra cosas, como reacción a un ataque especulativo contra el real brasileño.

¿El peso mexicano pierde valor por algo que pasó en Brasil? Suena raro, porque entre la Ciudad de México y São Paulo hay 7,427 kilómetros. Porque entre México y Brasil, hay poco intercambio comercial. Suena raro pero es posible. La intervención del Banco Central de Brasil, con 3,000 millones de dólares para proteger el real, provocó un oleaje especulativo que llegó hasta nuestro país. A México le afectó lo que está pasando en Brasil porque los inversionistas están oliendo riesgo en los mercados emergentes y quieren buscar refugio en los países desarrollados.

La volatilidad que hemos visto en las últimas siete semanas continuará por un buen rato. El “índice del miedo” del peso mexicano que elabora Quanta Shares registra niveles de 21%. Esto indica que los inversionistas están nerviosos y lo expresan comprando opciones en la Bolsa de Chicago.

Ayer fue Brasil. Hace dos semanas fue Italia. En 10 días puede ser cualquier lugar. Hay muchos focos rojos en el mapamundi. Esto nos afecta porque estamos relativamente vulnerables. Nuestra condición no tiene que ver con el nivel de las reservas del Banco de México. Es alto: 173,250 millones de dólares. Más bien con el hecho de que tenemos tres monedas en el aire. TLC, Trump y elecciones. Están flotando y pueden caer en cara o cruz.

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.