Brian Phillips, académico de la Universidad de Essex y del CIDE, en un artículo, a propósito de la afirmación de Donald Trump de declarar a los cárteles mexicanos de la droga como organizaciones terroristas foráneas (FTO en inglés), advierte de los riesgos reales, más allá de la intervención directa del ejército estadounidense, que no sucederá, pero podría tener consecuencias negativas, dado la experiencia de cuando el Departamento de Estado, desde 1997, ha denominado FTO a organizaciones de otros países. Una de ellas son la dificultades que pueden enfrentar organizaciones o grupos sociales que trabajan con las comunidades afectadas en la zona donde operan las organizaciones criminales, ahora denominadas terroristas, por las prohibiciones impuestas en Estados Unidos, donde algunas podrían tener su sede, para obtener financiamiento o simplemente operar. Eso puede afectar la posibilidad de restituir la paz y la normalidad en esas zonas. Por lo consiguiente, eso va a dificultar los posibles mecanismos de diálogo que pudiera tener el gobierno mexicano con grupos delictivos para reducir la violencia, lo cual podría ser viable y deseable para ciertos delitos y con algunos grupos. Es algo que alguna vez ya intentó el gobierno mexicano con las autodefensas y que, en ciertas regiones, puede ser parte de la salida a la crisis de seguridad.

Otro problema es que, cuando las agencias estadounidenses combaten grupos terroristas, la principal motivación es política o ideológica. entonces, las acciones se centran en atrapar a los dirigentes, que usan su ideología para fomentar el terror, no para hacer dinero; como es el caso de los cárteles mexicanos, que son organizaciones criminales, por lo que, en este caso, lo crucial es impedir el lavado de dinero. De hecho, si EU de verdad quisiera ayudar a reducir la violencia en México y no sólo usar al país como un arma política para sus próximas elecciones, además de impedir el tráfico de armas, debería empeñarse en congelar las cuentas de los traficantes. Eso podría dificultarse si se les considera FTO. En cambio, si la prioridad es descabezar los cárteles, lo más probable es que la violencia crezca. En general, señala Phillips, la medida es errónea porque manda un mensaje confuso al tratar a grupos criminales como terroristas, cuando ambos operan con lógicas distintas. Básicamente la medida será contraproducente, lo más probable es que contribuya a generar más violencia, lejos de poder reducirla. 

La declaración de Trump es política y busca cambiar el foco del debate público de su país, que básicamente se ha tratado del juicio político en su contra. No habrá en los hechos acciones militares en México para atacar a los cárteles, pero sí en el discurso. La pregunta directa del periodista de ultra﷯derecha Bill O’Reilly (quien fue obligado a dejar Fox News por acoso sexual, pero que el presidente estadounidense arropa al asistir a su programa de radio) a Trump fue si utilizaría drones para combatir a los narcos mexicanos, y la respuesta fue ambigua. Es decir, el tema será parte del juego político estadounidense y una fuente de tensión permanente de la relación binacional. Para el electorado duro de Trump, México es el enemigo, una de las razones de la mala situación económica y social que sufren desde hace varias décadas, contra el que el personaje tiene que luchar, con su muro y ahora con drones contra migrantes, aunque ambas cosas jamás se materialicen. Trump lo hace de nuevo, como su irresponsabilidad no tiene límites, México es para él sólo una piñata electoral. 

Vidal Llerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.