La escasez es una de las características de los recursos económicos. Esta particularidad hace que la asignación de los recursos, dado un conjunto de restricciones de toda índole, tenga un papel relevante en el desempeño de la economía de un país

En México, como en muchos otros países, existen bienes y servicios a los que ciertos estratos de la población, por sus características socioeconómicas, no pueden acceder o donde el sector privado no tiene participación.

Así, los gobiernos federal, estatal y municipal deben brindar el acceso a estos bienes y servicios, por lo que una parte del gasto público es destinada a gasto social. Este último se entiende como la erogación destinada al conjunto de políticas y programas públicos orientados principalmente a personas con menores ingresos, regiones con menos recursos y segmentos sociales desprotegidos. De ahí que el gasto social se considere como el principal instrumento redistributivo de recursos en la sociedad.

Las notas del día de hoy y de mañana presentan un análisis del conjunto de programas públicos federales, estatales y municipales con que cuenta México.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval) en el 2014, México tenía registrados 5,904 programas y acciones de desarrollo social (PADS), de las cuales 233 eran federales; 3,788, estatales, y 1883, municipales.

Para el 2015, México tiene presupuestados 907,147.13 millones de pesos distribuidos en 235 PADS federales, esta cifra representa apenas 6.6% del PIB. En los últimos ocho años, el presupuesto real otorgado a PADS, quitando el efecto inflacionario, muestra una TMCA de 5.7 por ciento. El año en el que se observó un mayor incremento en el recurso destinado a estos programas fue el 2009, con un aumento real de 17.4% respecto del 2008.

También, en el periodo 2008-2015, el número de PADS federales ha pasado de 246 a 235, en donde se han desaparecido y creado nuevos programas y, durante este proceso, se ha identificado que varios programas se duplicaban, ya que sus objetivos eran similares y atendían a la misma población objetivo.

Para el periodo antes mencionado, el gasto público social, como porcentaje del PIB, se ha mantenido casi constante, puesto que oscila entre 4 y 6.6 por ciento. De acuerdo con el estudio Society at a Glance 2014–Social Indicators , de la OCDE, el gasto social como porcentaje del PIB de México está por debajo del promedio reportado para América Latina y Europa del Este, que es de 21.9 y 30% respectivamente. Lo anterior se correlaciona con la pobreza que presenta México, pues ésta, de acuerdo con el Coneval, del 2008 al 2012 no disminuyó.

Las cifras anteriores muestran que efectivamente hay una política social por parte de los tres órdenes de gobierno, pero ésta aún tiene diferentes áreas por mejorar. Mañana se analizará el gasto social de México por tipo de derecho social y bienestar económico. Asimismo, se darán algunas recomendaciones que contribuyan a un mejor diseño de política pública social.

*Fredy Yair Montes Rivera es especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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