Por méritos propios, el joven abogado Jorge Francisco Sotomayor Chávez se convertirá en una figura relevante del PAN. Y es que luego de vencer a la burocracia de su partido, se convertirá en el único Diputado federal del blanquiazul electo en el Distrito Federal.

Su triunfo es harto simbólico, pues ganó en el Distrito XV, con cabecera en la delegación Benito Juárez. Entre los panistas corre una vieja leyenda: esa demarcación es imperdible -la han ganado desde 1994- y el día que ya no se pueda retener, ese día desaparece el partido .

Estuvo a punto de fracasar. No sólo porque tuvo que acudir al tribunal electoral a pelear sus derechos políticos -la cúpula panista había nominado al asambleísta Federico Manzo, no obstante haber rebasado los topes de gasto en la precampaña-, sino que en la contienda con el PRD sólo obtuvo 152 votos más que la perredista María Regina Ávila. Una casilla anulada y adiós al Distrito imperdible , pero en el recuento de votos, su ventaja se triplicó.

En paralelo al recuento de votos de la elección presidencial fue la revisión de la definición para el Congreso de la Unión. Y en los 300 distritos de mayoría relativa -la unidad mínima de la división territorial, en la elección federal- resultaba determinante revisar los márgenes de las victorias estrechas.

Al menos en una docena de distritos, la brecha entre el ganador y el segundo lugar fue incluso más escasa que en el XV de Benito Juárez. Allí está el Distrito IV de Morelos, con cabecera en Jojutla, donde a la priísta Laura Ocampo le funcionó declararse la candidata de los indignados a media contienda. Le ganó al periodista y astrónomo Andrés Eloy Martínez Rojas, postulado por la coalición Movimiento Progresista por 56 votos. Y también el Distrito XXXIX del Estado de México, con cabecera en Los Reyes La Paz, donde otra lideresa priísta, Cristina González Cruz, sacó apenas 86 votos más que el perredista José Luis Mondragón.

En esas tres entidades -Morelos, Estado de México y el DF- hubo elecciones concurrentes a la federal. Por ende, no resulta aventurado establecer que las dinámicas locales hayan prefigurado estos resultados, producto de la competencia tripartidista.

El recuento de los votos de la elección presidencial no afectó la distribución de las curules y los escaños del próximo Congreso de la Unión. En cambio, los cómputos distritales prefiguran una realidad inestable: que el PRI, junto con el Partido Verde y Nueva Alianza, pudiera sumar 251 diputados federales en la próxima Legislatura. Tendrían la mayoría absoluta.

Después de haber triunfado en 157 distritos y aplicándose la cláusula de límite de 8% de sobrerrepresentación, al PRI corresponderían 50 diputados plurinominales; en tanto que el Partido Verde tendría 15 diputados de mayoría y 34 de representación proporcional. Nueva Alianza, sin ganar un Distrito, podrá colocar hasta 10 diputados pluris.

Los aliados de Enrique Peña Nieto, en resumen, serán la primera fuerza en San Lázaro, pero no podrán sacar las reformas estructurales o cualquier otra modificación al texto constitucional si pactan con el PAN o con las fuerzas de izquierda (el PRD tendrá 99 diputados, por 115 del PAN, 19 del PT y 16 de Movimiento Ciudadano). Esta asignación, producto del cómputo de los votos, deberá ser ratificada por el TEPJF.

Las impugnaciones están en el escenario. Antier, en el seno del Consejo General del Instituto Electoral del DF, el presidente de ese organismo, Gustavo Anzaldo, anticipó que la asignación de diputados plurinominales a la Asamblea Legislativa deberá ser resuelta por los magistrados electorales, no sólo por la asignación de dos curules de representación proporcional para el PRD, con lo que tendrá 34 legisladores y, por ende, mayoría absoluta, sino por el reparto para las llamadas cuartas fuerzas.

A diferencia de la elección federal, en la ciudad de México los partidos políticos sólo pudieron suscribir convenios para postular candidatos comunes. Y eso fue lo que hicieron el PRI-PVEM, por una parte, y el PRD-PT-Movimiento Ciudadano, casi en todos los distritos locales y las delegaciones políticas.

El problema, para el Partido Verde, se presentó en la integración de lista de diputados más votados o los mejores segundos lugares -dado que sólo el PRD y el PAN ganaron en distritos de mayoría-, pues las autoridades electorales tomaron en cuenta los votos generados para esa organización política, separados de los del PRI.

En lo más alto de esa lista, según sus cuentas, quedaba Alberto Cinta, actual diputado federal con licencia y quien hace seis años fue postulado por Nueva Alianza como candidato a Jefe de Gobierno. En las elecciones del pasado domingo 1, compitió en el Distrito XIII local, con cabecera en el Centro Histórico, quedó en tercer lugar después de los cómputos distritales. Pero fue colocado en el primer lugar de en la lista b del PVEM, seguido de Samuel Rodríguez Torres, actual líder del partido en el DF, quien fue postulado en el Distrito XXXV.

Integrada las listas a (con los diputados de partidos) y b , y con los votos obtenidos por el PVEM en el DF (57,000), las dos curules que tendrán en la ALDF serían cedidas a Cinta y a Jesús Sesma, exvocero de la organización. Pero los consejeros electorales, con una votación dividida, rechazaron el proyecto de acuerdo y corrigieron la asignación, que deja sin fuero a uno de los protegidos de Elba Esther Gordillo, quien acudirá al tribunal electoral para reclamar su espacio.