Una de las preguntas que siempre le hago a la gente que he tenido el gusto de asesorar es ¿qué significa para ti la libertad financiera?

Las respuestas son muy variadas: desde “para poder gastarme el dinero en lo que más me guste”, “poder tener los recursos para hacer todo lo que yo quiera”, “para poder vivir sin tener que trabajar”. Hay quien me ha dicho “yo nunca vi la libertad como un valor pero ahora me doy cuenta de que es importante, porque sin ella tampoco podríamos llevar a cabo todos los demás valores”.

Cada quien tiene su propio concepto, pero a veces es importante pensar un poco más profundamente las cosas.

¿Qué es la libertad?

Se podría definir como la capacidad de decidir, lo cual también requiere que uno sea capaz de medir las consecuencias de sus decisiones, tanto para nosotros como para los demás. Porque vivimos en sociedad y lo que hacemos —o dejamos de hacer— tiene un impacto en la vida de otras personas. Conlleva necesariamente una responsabilidad.

Pero libertad, además de capacidad, implica contar con los medios para llevar a cabo esas decisiones, entre otros, recursos económicos. Aquí es donde entra el concepto de libertad financiera.

¿Qué es la libertad financiera?

Quiero dejar claro que el dinero es una parte de la vida, pero no lo es todo. Por ello, alcanzar la libertad financiera significa que el dinero deje de ser un problema para poder lograr lo que queremos verdaderamente en la vida.

Algunos piensan que para eso se necesita ser millonario. No necesariamente: uno puede vivir una vida simple, plena y feliz sin necesitar de tener mucho dinero.

¿Para qué quieres tener libertad financiera?

Cada persona es diferente y tiene necesidades distintas. Por ello la libertad financiera tiene tantas connotaciones. Hay que ahondar, sin embargo, porque muchos se quedan nada más en el aspecto material: “en poder tener todo lo que quiero hoy”.

Pensemos en un tema fundamental: nuestro retiro. Porque llegará el día en que ya no podamos trabajar. Será una etapa en la que dependeremos de nuestros ahorros, inversiones y activos que hayamos podido adquirir a lo largo de nuestra vida.

Otras personas quieren libertad financiera para poder dedicarse a crear y a poner un granito de arena para un mundo mejor: hacer labor altruista, impulsar un cambio de consciencia en temas ecológicos o luchar en contra de la violencia contra las mujeres. A todos ellos los admiro porque dedican no sólo su tiempo sino su energía para hacer algo que de verdad importa.

Nos tiene que quedar claro que la libertad financiera es algo que se construye con el tiempo y tiene que ver con nuestro estilo de vida. Quien gasta más necesita acumular más para vivir tranquilo el resto de sus días. Los minimalistas saben disfrutar con poco y, por lo tanto, necesitan mucho menos recursos para vivir sin que el dinero les preocupe por el resto de sus vidas.

Cuando te pregunte para qué quieres tener libertad financiera, piensa más allá de lo material. Piensa en lo que es verdaderamente importante para ti y en lo que quieres lograr en tu vida.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com