Destaca la confianza que ha ido adquiriendo el presidente de que todo le es permitido, sin consecuencia alguna. Es uno de sus grandes errores...

La reflexión de esta semana parte de un hecho indiscutible: el gran poder del que disfruta el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Y otro hecho también incontestable es la forma discrecional y hasta caprichosa con la que el mandatario ejerce ese poder que ha conseguido. Ese ejercicio del poder caprichoso y personalista se comprueba casi diariamente en las conferencias mañaneras y en propuestas mal concebidas que AMLO se saca de la manga la mayoría de las veces sin ningún apoyo técnico.

En las conferencias mañaneras, AMLO arremete contra quien se le pega la gana nada más por sus pulgas, como ocurrió recientemente en oposición del escritor y poeta Gabriel Zaid. En cuanto a las propuestas desorbitadas destacan recientemente la (risible) rifa del avión presidencial y la cacería de brujas que pretende desatar en contra de los expresidentes. (Por cierto, ¿por qué no incluyó AMLO en ese elenco de expresidentes a perseguir a Echeverría, quien todavía está vivo?).

Y siguiendo con los hechos, está la consciencia que tiene el presidente de su poder y además la confianza que ha ido adquiriendo de que todo le es permitido, sin consecuencia alguna. Y es en este último punto en donde reside uno de los grandes errores de AMLO. Suponer que sus dichos y acciones no tienen efectos colaterales, en particular en el campo de la marcha de la economía. En términos técnicos, no hay consciencia en el presidente de las externalidades que desencadena su estilo personal de gobernar sobre los millones de consumidores, ahorradores, trabajadores y productores que conforman nuestra vapuleada economía nacional. Ya es difícil decidir qué es más perjudicial, si el embate del Covid-19 o las repercusiones desestabilizadoras del desempeño presidencial.

Apenas el martes de la presente semana apareció en las páginas de El Economista una nota bajo la cabeza “Confianza empresarial ha caído 50% en los últimos 12 meses”. El indicador del que se extrajo el resultado citado es un índice que estima la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex). Entre las razones aducidas para explicar esa tendencia sobresalen, desde luego, los efectos de la pandemia, pero también la ausencia en el Paquete Económico 2021 de estímulos “que incentiven la inversión y con ello el crecimiento económico”. En ese mismo sentido, el dirigente de dicha organización empresarial, Gustavo de Hoyos, explicó: “Nos preocupa una postura de fundamentalismo económico, por parte del presidente”.

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico