Pemex perdió 346,135 millones de pesos en el 2019. Con esta empresa no aplica la máxima de John D. Rockefeller que decía: “El mejor negocio del mundo es una petrolera; el segundo mejor negocio del mundo es una petrolera mal administrada”.

Pemex es una máquina de destrucción masiva de riqueza. Tan sólo en el cuarto trimestre del año perdió 169,800 millones de pesos, equivalentes a casi 1,850 millones de pesos diarios. El cuarto fue el peor trimestre de un año tan malo, que para ver los datos la esperanza necesita una sonrisa forzada: 346,135 millones perdidos. Para poner esta cifra en perspectiva basta decir que es 70% superior a los ahorros de 200,000 millones de pesos que el equipo de AMLO logró por “evitar duplicidades, sobrecostos, acotar la corrupción y hacer más eficiente el gasto”, según Raquel Buenrostro. El dato lo dijo cuando era oficial mayor de Hacienda y corresponde a 11 meses, de diciembre del 2018 a octubre del 2019.

El tamaño de las pérdidas deja claro que Pemex no ha salido de terapia intensiva y que los médicos no han encontrado la cura. Los 346,135 millones de pesos son la mayor pérdida desde el 2015. ¿Cuánto de estas pérdidas es atribuible a las secuelas de la pésima gestión de Emilio Lozoya, bajo el liderazgo de Luis Videgaray y qué parte debemos cargar a lo que han hecho o dejado de hacer Octavio Romero en la dirección de Pemex y Rocío Nahle desde la Secretaría de Energía?

Los partidarios de AMLO apuntarán al encarcelado Lozoya y también culparán al jefe Videgaray. Tienen mucha razón en pedir que se vea mas allá del 2019 para entender lo que pasó el año pasado. Con Lozoya, Pemex se convirtió en la empresa petrolera más endeudada del mundo. Durante su gestión, la deuda pasó de alrededor de 50,000 millones de dólares a más de 100,000 millones de dólares. A Videgaray le corresponde, mínimo, la responsabilidad por no haber frenado a Lozoya. Digo mínimo, porque el exsecretario de Hacienda es señalado también como corresponsable de las grandes decisiones en compras, contratación de deuda y alianzas con empresas de dudosa reputación.

Por salud mental y por sentido común, no podemos quedarnos con el sexenio de Peña para explicar el primer año de Pemex con AMLO. El presidente quisiera que fuéramos a los seis años de Calderón y más para atrás para completar las tres décadas del neoliberalismo, pero estamos obligados a concentrarnos en lo que pasó en el 2019.

¿Qué ha hecho Octavio Romero y por qué no se nota el éxito en el combate al huachicol en forma de reducción de pérdidas? El director de Pemex ha sido más que discreto. Es todo lo contrario a Lozoya; casi no habla, tampoco escribe y mucho menos se le conocen escándalos. Tiene fama de honesto, pero no ha logrado ser reconocido por su eficiencia. Mejor dicho: empieza a generar dudas sobre su aptitud para el puesto como director general de la mayor empresa de México.

En su primer año, casi todos los números indican retrocesos. Pemex tuvo una caída de sus ventas de 16.5% y una pérdida significativa en su participación de mercado por el avance de sus competidores. La empresa también presenta una disminución de 3.2% en tareas de refinación y una caída de 8% en la producción de petroquímicos. La producción petrolera bajó en 135,000 barriles diarios en promedio y las exportaciones tuvieron una caída de 5% en el volumen comercializado. La capacidad utilizada de las refinerías bajó de 37% en el 2018 a 36% en el 2019. Hubo un subejercicio de 26% en el presupuesto de inversión total de la empresa.

Con estos números, cabe la pregunta: ¿la 4T no tiene alguien capaz de producir mejores resultados en Pemex?

Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.