El gobierno de la 4T está convencido de que el proyecto de la refinería de Dos Bocas será el que revitalice el sector energético nacional, regresándole a su vez, prosperidad, empleos y bienestar a todos los mexicanos. Sin embargo, la realidad es que esta obra ha dejado mucho qué desear: aún no ha generado las oportunidades de trabajo que se esperaban, especialmente para los tabasqueños; no están cumpliendo con las metas establecidas de costo y tiempo de construcción y, lo más preocupante, tampoco cumplen con el compromiso de total transparencia que mi paisano, el presidente López Obrador, exigió para la edificación de cualquier proyecto de infraestructura durante su sexenio.

Como diputada federal, el seguimiento a la ejecución de la nueva refinería ha sido una de mis prioridades, por la simple y sencilla razón de que éste es el único proyecto impulsado por la administración federal con miras a rescatar a mi querido Tabasco del infierno económico en el cual estamos inmersos. En ese sentido, debo destacar que la construcción de esta obra ha sido demasiado lenta: en el último informe trimestral 2019 de la Secretaría de Hacienda, se reveló que el subejercicio acumulado de esta obra es ¡prácticamente de 100%!, ya que de los 50,000 millones de pesos que se le fueron asignados el año pasado, sólo utilizaron 356,000 pesos para finales de año, lo que no coincide con el avance físico que muestra la secretaria Rocío Nahle en sus videos, ni tampoco con la información de los contratados adjudicados en el 2019 por 11,000 millones de pesos.

El año pasado Pemex tuvo 80% de la obra pública federal, pero dado el lento avance de la refinería, los subejercicios se mantuvieron muy elevados, lo cual perjudicó a miles de proveedores, así como empresas relacionadas con el sector. Increíblemente, el 2020 trae la misma dinámica y se volvieron a asignar más de 40,000 millones de pesos tan sólo para la refinería de Dos Bocas, para lo que tuvieron que eliminar los pocos programas productivos para el campo que quedaban y para los emprendedores.

Para ponernos en contexto, permítanme compartirles otros datos, según información del Sistema de Información Estadística de la Sener, en el 2019 aumentó el presupuesto para proyectos energéticos 60%; sin embargo, la misma fuente muestra que la tendencia de producción de petróleo crudo cerró a la baja con 1,700 miles de barriles diarios (mbd) en promedio. Lo mismo pasó con la refinación, donde la producción de gasolinas decreció (202 mbd) y la capacidad de refinar tampoco aumentó, manteniéndose cercana a 40 por ciento. Como legisladora, seguiré insistiendo en que la ejecución de esta importante obra no sea el estandarte de la Transparencia Color Chapopote, para lo cual urge instalar una mesa de trabajo que nos permita entender mejor los precarios resultados de este primer año en el sector energético, incluyendo los avances de la nueva refinería.

México se encuentra en un momento crítico en su historia; no hay crecimiento, la tasa de desempleo está por los cielos y la confianza de los inversionistas se sigue mermando. Tenemos que apoyarnos en el gran potencial energético de México, pero para ello hay que dirigir el gasto hacia proyectos con viabilidad, además ejercer dichos recursos con total transparencia y profesionalismo. Porque hacer política pública de manera diferente implicaba el compromiso de hacer buena política, no peor.

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.