El engaño y la trampa ocurren en muchos ámbitos de la vida.

Durante la semana pasada, hubo una polémica acerca de una trampa en el futbol mexicano. El 7 de marzo, en un comunicado, se indicó: La honestidad, el respeto y el juego limpio dentro y fuera de la cancha son valores fundamentales en nuestra institución. El Club Deportivo Guadalajara desaprueba las declaraciones emitidas por el director técnico, en referencia a los conceptos futbolísticos que ha pronunciado con respecto a las acciones del pasado partido, no comparte la conducta mostrada por el delantero, quien con su acción en la cancha de manera antideportiva no enaltece los valores y los conceptos deportivos que esta institución predica. El director técnico y el jugador de Chivas serán reconvenidos por la institución, con el fin de que tanto las acciones como las palabras que realizan y emiten bajo la insignia del Club Deportivo Guadalajara sean acordes a los valores que se inculcan y se promueven .

El deporte es un medio para conseguir y transmitir valores (superación, integración, respeto a las personas, tolerancia, cooperación, juego limpio, cumplimiento de normas, entre otras).

A la vez, en su práctica se llevan a cabo conductas indeseables (doping, juego sucio, agresión, trampa, engaño).

Muchos entrenadores quieren jugadores listos que sepan aprovechar las circunstancias del juego y las debilidades de los oponentes. Los deportistas pueden aprender cómo la disposición a aceptar ciertas conductas puede beneficiarles (en el desarrollo de su juego, en su carrera personal, en su relación con personas significativas).

Por otra parte, intentar poner nervioso al adversario perdiendo tiempo o simulando una lesión no es de la misma categoría que hacer una trampa como tocar el balón con la mano (en el futbol) esperando no ser vistos.

Es posible averiguar la disposición de los jugadores a desarrollar actitudes y comportamientos que se hallen dentro de la astucia y la trampa.

También es posible estudiar cómo las tácticas y los entrenamientos a los que se ven sometidos los jugadores –así como la influencia de los demás factores psicosociales, familia, padres, compañeros de equipo y medios de comunicación– influyen para que algunas conductas puedan verse como deseables por parte del deportista y averiguar si se viven como transgresiones morales o se consideran como pertenecientes a otro tipo, acercándolas más a las acciones propias del juego y separándolas de otros comportamientos (agresiones o infracciones del reglamento).

Lo anterior se confirma en un artículo publicado recientemente en la Revista de Psicología del Deporte (Vol. 21, Núm. 1): El Cuestionario de Disposición al Engaño en el Deporte (CDED): su aplicación a jóvenes deportistas .

El objetivo del estudio citado fue desarrollar, adaptar y analizar las propiedades psicométricas de un cuestionario formado por las escalas Aceptación del engaño (que incluye: haría trampas si pensara que eso me ayudaría a ganar , si otras personas hacen trampas, creo que yo también puedo hacerlas y se puede hacer trampas si nadie se entera ) y Aceptación de la astucia (que se refiere a: a veces pierdo tiempo para poner nerviosos a los contrincantes , se puede poner nerviosos a los contrincantes porque no va contra las reglas y a veces intento provocar a los contrincantes ), con base en una muestra de 110 adolescentes.

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