Hoy es imposible separar cualquier expectativa de calidad en el debate público relacionado con los procesos electorales, del papel que juegan las redes sociales y el internet.

Las nuevas tecnologías abren un espacio privilegiado para la libertad de expresión, propicio para el flujo de información plural, con entornos horizontales de interacción, aunque también para la desinformación propagandística que contamina esa arena deliberadamente, que emprende estrategias de confusión a través de las llamadas fake news o abusa de los datos personales quizá para favorecer a una u otra oferta política.

Acorde al estudio más reciente de la Asociación Mexicana de Internet, 79% de los usuarios en México está en las redes sociales. Las redes son el escenario de nuestros internautas y ahí Facebook domina entre los mexicanos. Según el estudio, esa red social alcanza 92% de presencia, encima de Whatsapp (79%) y Youtube (66%), lejos todavía de Twitter (55%), Google+ (52%) e Instagram (39 por ciento).

Las campañas electorales del 2018 en nuestro país están por iniciar y el INE apuesta por fortalecer el régimen de libertades de los mexicanos sin minimizar el fenómeno de la posible distorsión informativa a la carta que pone en riesgo la calidad y veracidad que debe prevalecer en el debate público de cualquier modelo democrático.

Queremos redes sociales sin censura, por eso el INE ha buscado alternativas para evitar que la desinformación ocupe los espacios y que los referentes disponibles sean noticias falsas huérfanas de contraste con datos reales y verificados. El mejor antídoto contra la información fake news es la información verificada, la información oportuna con fuente identificable en el mar de publicaciones del mundo digital.

El acuerdo de colaboración que firmamos con Facebook se motivó en esa ruta y nada tiene que ver con acceso a perfiles o bases de datos, sino con tener disponibles botones informativos, cuentas certificadas que en la plataforma permitan a las y los ciudadanos acudir a fuentes confiables en el ámbito electoral, sin que ello implique cazar contenidos para bloquear cuentas o borrar publicaciones a partir de valorar qué es parcialmente falso, qué es totalmente falso, qué puede y no colgarse en un muro o un tuit. Ese modelo se volvería un juego de gato y ratón y abriría riesgos de censura discrecional.

Las noticias falsas suelen promocionarse a través de publicidad y parte del escándalo reciente sobre el abuso de datos personales está relacionado con estrategias de marketing. Ahí donde alguien contrate anuncios para potenciar mensajes propagandísticos hay una opción adicional para clarificar de dónde provienen ciertos contenidos, hay formas de rastrear quién paga en las redes y en beneficio de qué campaña, como ocurrió recientemente en las contiendas del 2017.

Es importante en democracia hacer compatibles las medidas que acoten la desinformación con las que garanticen plena libertad de expresión, por eso queremos dar elementos, garantía a los usuarios de que las cuentas certificadas por las propias redes sociales darán información confiable, oficial sobre diversos asuntos como los resultados electorales, que acudir a esas fuentes o cuentas certificadas nos alejará de contenido pirata o fake que fluya en línea, pero también debemos insistir en la fiscalización que en el ámbito electoral ya cuenta con casos concretos que no resuelven el fenómeno de la desinformación en su conjunto, pero sí logran identificar campañas segmentadas o no segmentadas, que se contratan para promocionar contenidos de actores políticos.

Es importante desmentir rumores, transparentar decisiones, clarificar dudas casi en tiempo real, para evitar un vacío informativo que sea caldo de cultivo a la desinformación deliberada, a la confusión sembrada con las noticias falsas.

Creo que es una de muchas medidas útiles para contrarrestar la desinformación.

Hoy mismo el portal Animal Político, junto con más de 60 medios de comunicación, ha puesto en marcha Verificado 2018, proyecto periodístico que contrasta la información que circula en las redes, la investiga y exhibe engaños con datos duros.

Nutrir de datos relevantes y verificados un espacio de encuentro tan concurrido como las redes sociales es una medida que acota las noticias falsas, pero hay otra adicional, rastrear la contratación de propaganda; es decir, más allá de publicaciones con datos falsos, hay estrategias pagadas que las promueven y amplifican.

Las noticias verificadas sí son un antídoto contra las que son inventadas, contra lo fake y ésa es una agenda que vamos a impulsar, igual que la de fiscalizar gastos de propaganda en las redes.

*El autor es consejero del INE.