La semana pasada en la Cámara de Diputados, México fue testigo de un atropello más de Morena y sus aliados: la aprobación de un Presupuesto de Egresos que le da la espalda al desarrollo y abandona a sectores importantes como la salud, el emprendedurismo, la seguridad y el federalismo. Podría usar muchas palabras para describir este Presupuesto: inercial, coercitivo, populista, centralista, pero, sobre todo, considero que es un Presupuesto injusto, egoísta y que no atiende las necesidades de las familias mexicanas, especialmente frente a un 2021 sumamente complejo.

Cabe mencionar que, por primera vez en la historia, la discusión del gasto público duró tres días de manera semipresencial; que apenas fueron suficientes para desahogar las más de 1,000 reservas que presentamos desde la oposición. No obstante, la cerrazón de Morena predominó y los “cambios” que se le hicieron a la propuesta del presidente fueron mínimos, además de muy dañinos para nuestros órganos autónomos.

De camino a la elección más grande en la historia de nuestro país, el partido mayoritario decidió quitarle casi 900 millones de pesos al órgano encargado de supervisar el buen manejo de los comicios, eso sí, para transferirlos a los programas sociales de la “cuarta transformación”.

Destaco también que una parte importante de la discusión giró en torno a la negativa de Morena de etiquetar recursos para la compra de la vacuna del Covid-19. Con casi 100,000 muertes confirmadas a causa de este virus y siendo México el último lugar en pruebas entre los países de la OCDE, esto me parece inaceptable. Yo me pregunto, si una pandemia global no es suficiente para que el partido del presidente abra los ojos sobre la importancia de dotar de recursos al sector salud ¿qué tiene que pasar?

Personalmente, tuve la oportunidad de presentar 15 reservas enfocadas en tres temas torales: salud y economía, transparencia y rendición de cuentas, así como apoyos a los Estados y Municipios. Particularmente, exigí en tribuna que se incrementaran los recursos para el programa de microcréditos para el bienestar (en 1,000 mdp), el de fomento a la economía social y el INAES (en 150 mdp), así como para el FORTASEG (en 6,000 mdp); sin embargo, todas éstas fueron desechadas por los legisladores de la 4T.

Por otro lado, hice notar que el Edén de México sigue bajo el agua y, como Diputada tabasqueña, di una fuerte pelea para incrementar los recursos para los programas de atención contra desastres naturales. A través de varias reservas, solicité recursos para la Coordinación del Sistema Nacional de Protección Civil, Conagua y para el Fondo Preventivo de Desastres Naturales, además de 500 mdp para el Programa Especial contra Inundaciones de Tabasco. Como imaginarán, todas mis propuestas fueron desechadas.

Lamentablemente, lo que veo con este Presupuesto es un presidente muy alejado de las causas que lo llevaron a gobernar. En medio de esta terrible tragedia que viven cientos de miles de tabasqueños, por ejemplo, insistió en supervisar a través de recorridos “de lejitos”, en helicóptero o por ruedas de prensa; incluso reconoció que tuvo que sacrificar a quienes menos tienen para prevenir mayores afectaciones en Villahermosa. Lo que si les puedo asegurar es que al momento no hay una solución concreta, no hay Fonden, no hay recursos extraordinarios y el pueblo de Tabasco está sumido en la decepción, en la desesperanza y en la demagogia de sus autoridades.

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.