Sin lugar a duda durante este proceso electoral hemos vivido las peores campañas del siglo XXI; propuestas huecas, discursos polarizantes y ocurrencias dominan el escenario electoral. El discurso del odio se presenta en todos los aspectos de la propaganda política, los cuartos de guerra de Meade y Anaya señalan que Andrés Manuel es un peligro para México, que va a dejar en libertad a los narcotraficantes, que hizo alianzas con maestros corruptos y golpeadores.

Del lado del líder de la república del amor, tampoco han sido blanditos; acostumbrado a devolver golpe por golpe no ha puesto la otra mejilla, ante la andanada en su contra, multiplicó las descalificaciones, chantajes y censura. También sus propuestas son incendiarias, amenaza con revertir la reforma energética y educativa, con cancelar el nuevo aeropuerto, descalifica a todo aquel que cuestiona sus ideas.

Aunque la campaña del miedo del 2006 ha sido superada con creces, no ha permeado entre los electores, al contrario, los esfuerzos por presentar a AMLO como un político ajeno al sistema ha afianzado sus clientelas políticas y llamado la atención de aquellos ciudadanos que se encuentran hartos de los excesos de los partidos políticos La estrategia de Andrés Manuel López Obrador ha sido convertirse en el vehículo para recolectar el enojo social de los ciudadanos, hartos de la violencia, inseguridad, impunidad y corrupción imperante en los últimos 12 años.

La violencia inunda los mensajes políticos y los spots de televisión, da elementos a los agoreros políticos que anuncian el apocalipsis del Estado mexicano y de la economía nacional. Desde luego que estas visiones producen nerviosismo en los mercados, mismas que sumadas a las variables internacionales, conflicto en Siria, la renegociación del TLC, la política norteamericana y el terrorismo, se empiezan a reflejar en los indicadores económicos nacionales.

Muchas voces se han levantado para sugerir a los adversarios de AMLO que replanteen la estrategia del apocalipsis nacional, el cuarto de guerra de Ricardo Anaya intentó pasar del voto del miedo al voto útil para frenar a López Obrador, sin embargo, el clima de violencia política ha superado los tenues intentos frentistas. Querido lector: el segundo debate que se llevará a cabo el próximo domingo será el indicador sobre el replanteamiento de las campañas, para Anaya es el ahora o nunca y para AMLO significa resistir un embate más

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