El Papa Benedicto XVI decidió visitar México, después de seis años a la cabeza de la Iglesia Católica. Lo hace con retraso si se toma en cuenta que la mexicana es la segunda catolicidad del mundo, sólo después de la brasileña -primer lugar-, país al que visitó en mayo del 2007 cuando asistió a la V Asamblea General del Episcopado Latinoamericano, en la ciudad de Aparecida.

Los obispos del área, en particular de México, han invitado al Papa en muy diversas ocasiones y siempre de la Santa Sede han recibido como respuesta: El Santo Padre agradece estas muestras de afecto y amor hacia su persona pero, debido a su avanzada edad, no es posible aceptar estas invitaciones . Es sabido que la respuesta nunca ha sido bien recibida.

De los 1,000 millones de católicos que existen en el mundo, la mitad se encuentra en América Latina. Es, pues, una región fundamental para la Iglesia. El Papa hasta ahora no ha reconocido esta realidad y la región no ha estado dentro de sus prioridades. En más de una ocasión ha dicho que lo más importante es la nueva evangelización de Europa y África. En su visión, Europa va en camino hacia la secularización y los católicos en África son desplazados e incluso perseguidos por la creciente penetración del Islam.

El Papa en Aparecida, en su primera y última visita a la región, no entendió la visión que se tenía aquí de la Iglesia y dijo: La evangelización en América Latina no supuso una alienación de las culturas precolombinas ni fue una imposición , contrario a lo que había reconocido Juan Pablo II, cuando en 1992 pidió perdón por los errores cometidos en la evangelización del continente americano . Su declaración fue motivo de muchas críticas de los mismos creyentes.

Al llegar a Roma tuvo que corregir su afirmación y dijo entonces: No se pueden ignorar las sombras de la evangelización en Latinoamérica ni los sufrimientos y las injusticias infligidas a sus poblaciones... . Algunos estudiosos piensan el Papa entendió, por fin, la importancia que América Latina tiene para la Iglesia Católica toda. Indican que la visita a México y Cuba supone un cambio de la política del Papa.

Otros especialistas dicen que el Papa no quería venir a México por el escándalo de los Legionarios de Cristo y Marcial Maciel, que fue protegido por Juan Pablo II. Recuerdan que fue el cardenal Ratzinger quien, como lo indica el portavoz del Vaticano, a la cabeza de la Congregación de la Doctrina de la Fe, hizo avanzar el proceso contra el fundador de los Legionarios de Cristo hasta llegar a establecer con certeza su culpa . Y al llegar al papado, lo obliga a salir de Roma y enclaustrarse en Cotija, Michoacán. El Papa, eso es lo que parece, entendió ya la importancia de la región para la Iglesia y que va a empezar actuar en consecuencia. Ya veremos.

Twitter: @RubenAguilar