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¿Choque petrolero?
El miércoles pasado el precio del petróleo llegó a su nivel máximo, mayor a 100 dólares por barril, desde febrero del 2009, 40 dólares.
En la sexta edición del Global risks (World Economic Forum, enero del 2011) se mencionaron dos riesgos con gran impacto y probabilidad de ocurrencia alta: conflicto geopolítico y volatilidad extrema de los precios de la energía. Al parecer no se trata de eventos inesperados ( cisnes negros , según la expresión de N. S. Taleb).
En la página 18 leo: El escenario final, aunque considerado por muchos como poco probable, es una repetición de la estanflación de los años 70 en las economías avanzadas. En este escenario se ve una política monetaria relajada incapaz de estimular la economía, mientras que las restricciones de la oferta de productos básicos y energía surgen debido a los conflictos geopolíticos en el Medio Oriente o simplemente por una insuficiente oferta mundial debido al fuerte crecimiento en los países emergentes .
En 1990, cuando Irak invadió Kuwait, la cotización del West Texas Intermediate subió en tres meses consecutivos 10.5, 45.8 y 24.0 por ciento. Cuando ocurrió la revolución iraní, el incremento fue de 118.9% en 1979. Y cuando la Organización de Países Exportadores de Petróleo quiso demostrar su fuerza, el precio aumentó 134.6% en un mes (enero de 1974).
En el epicentro de la producción de petróleo hay turbulencia. El miércoles pasado, su precio llegó al nivel máximo (más de 100 dólares por barril) desde febrero del 2009, cuando estuvo alrededor de 40 dólares. Todavía no puede hablarse de un choque petrolero, pero han surgido problemas políticos nuevos desde el norte de África hasta el golfo Pérsico (Bahrein, Egipto, Jordania, Libia, Túnez, Yemen).
En esta región, varios gobernantes tienen muchos años en el poder: el de Libia, desde 1969; el de Túnez, desde 1987; el de Yemen, desde 1990; el de Bahrein, desde 1999.
La prosperidad no es la característica de muchos de los lugares antes mencionados. Según el índice del Legatum Institute (Reino Unido), de 110 países considerados, los mejor calificados en esa región en el 2010 fueron Emiratos Árabes Unidos (lugar 30), Kuwait (31), Israel (36), Túnez (48) y Arabia Saudita (49).
Después de ellos, estaban Marruecos (62), Jordania (74), Argelia (79), Turquía (80), Siria (83), Líbano (84), Egipto (89), Irán (92) y Yemen (105).
En todos estos, la economía está mejor evaluada que la libertad personal. Y las protestas de la población están relacionadas más con la insatisfacción respecto del segundo tema: libertad. Según el subíndice de libertad personal, los peor calificados eran Egipto (posición 109), Irán (108), Yemen (107), Jordania (105), Arabia Saudita (103), Argelia (101), Marruecos (100), Siria (99), Turquía (95) y Túnez (91).
Un análisis publicado por la Brookings Institution (18 de febrero del 2011) plantea si la negociación autoritaria se está derrumbando. Los autores del referido estudio dicen: Las economías del Medio Oriente históricamente han permitido a sus gobernantes garantizar la lealtad de sus súbditos por dos razones: empleos en el gobierno y estado de bienestar generoso.
A cambio, los ciudadanos árabes estaban dispuestos a tolerar las restricciones políticas a las asociaciones cívicas, el acceso y la representación en el gobierno y la posibilidad de participar en la vida democrática. En tiempos de dificultades e incapacidad para cumplir con el aspecto económico de la negociación, los gobernantes del Medio Oriente ocasionalmente han vuelto hacia una liberación política parcial . Pero esta estrategia ya no parece suficiente.
fnunez@eleconomista.com.mx