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Caso Uruguay: triunfó la salud
Uruguay, un país de 3.4 millones de habitantes, ha demostrado que no hay combatiente pequeño y que hay forma de vencer al más poderoso contrincante, como puede ser la principal multinacional tabacalera del mundo cuando se trata de defender la salud de sus habitantes.
El Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI), una institución del Banco Mundial con sede en Washington DC, decidió no sólo que el gobierno de Uruguay que preside Tabaré Vázquez tiene el soberano derecho de imponer estrictas medidas para limitar el consumo de tabaco entre sus habitantes, sino que el corporativo demandante Philip Morris intentó abusar de sus derechos comerciales y ahora debe cubrir los gastos incurridos por el país -7 millones de dólares- en defenderse ante tal ofensiva legal.
Son ya varias victorias a favor de la salud pública de países que se enfrentan a severos ataques de la industria tabacalera, pero ésta de Uruguay es emblemática y le da un liderazgo contundente porque se trata de un país de menor tamaño sin fuerza económica que le gana a un gigante corporativo que tiene una capitalización bursátil superior a los 150,000 millones de dólares. Además, es la primera vez que la definición la da un tribunal de arbitraje perteneciente a un organismo multilateral.
El primer antecedente de esta lucha se dio en diciembre del 2015 cuando un tribunal internacional desechó el reclamo interpuesto por Philip Morris Internacional contra Australia, que había aplicado la primera versión de paquete sencillo de cigarrillos, que fue el primer precedente para las cajetillas genéricas.
Adicionalmente en mayo pasado, el Tribunal Supremo del Reino Unido confirmó que el país debía respetar la ley de empaquetado estandarizado o neutro. De igual manera, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea instó a que se respeten las nuevas regulaciones del tabaco, incluyendo el requisito de uso de las advertencias sanitarias más grandes y otorga la autoridad para que los países de la UE adopten un paquete de cigarrillos más sencillo.
En el caso de Uruguay el litigio duró más de seis años desde que en el 2010 Philip Morris lo inició argumentando que dos leyes adoptadas por el gobierno del entonces presidente uruguayo José Mujica iban en contra de las inversiones y los derechos de propiedad intelectual de la tabacalera. Lo que Uruguay buscaba con dichas leyes era sencillamente medidas más eficaces para reducir la muerte y enfermedad causada por el consumo de tabaco. Con el litigio el gobierno uruguayo tuvo que detener sus medidas antitabaco, pero ahora con esta victoria ya podrá imponer advertencias gráficas de riesgo en 80% de la cajetilla y limitar una sola presentación sin uso diferenciado de colores que sugieran que algunos cigarrillos son menos nocivos, y sin términos como light y suave .
El resultado de este arbitraje va dejando las cosas claras donde se confirma lo originalmente obvio: el cuidado de la salud y la vida está por encima de cualquier tipo de interés económico.
Cada vez más organismos apoyan abiertamente la lucha mundial antitabaco, como Campaign for Tobacco-Free Kids, que preside Matthew L. Myers, la Federación Interamericana para el Corazón, Bloomberg Philanthropies, de Michael R. Bloomberg, y la Fundación de Bill y Melinda Gates.
Es de esperarse que dicha resolución del organismo del BM ayudará a animar a más naciones a tomar medidas antitabaco que salven vidas, aunque no les gusten a las industrializadoras del tabaco.
En ese caso podría estar México, que lleva años retrasando el cumplimiento a que se comprometió hace más de 10 años ante la Convención Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud, un tratado de salud pública en el que México es el más atrasado de toda América Latina.