Para el pequeño productor representa, además, una alternativa de producción que, previamente validada y planificada, propicia una actividad rentable que puede mejorar el ingreso familiar y propiciar el arraigo de las personas en sus comunidades, así como una fuente de generación para el autoempleo.

Las iniciativas de programas de desarrollo que contemplan la actividad avícola ya sea de producción de carne o de postura de huevo se han enfocado a suministrar subsidios que por lo general se otorgan en especie y que no conllevan un acompañamiento y seguimiento efectivo, sin considerar que un aspecto fundamental es la certeza del mercado.

Ante este entorno es importante conocer que la avicultura familiar o tradicional puede llegar a ser una actividad que se torne importante como actividad económica regional, considerando las siguientes premisas:

Visualizar la actividad como una actividad empresarial y no como una actividad de autoconsumo para hacer atractiva la implementación de la misma en una escala, mínimo, rentable.

Diferenciar esta actividad en el mercado de los productos avícolas ante la visión del consumidor final, mediante campañas de concientización y de promoción de los productos avícolas en donde se fomente la identidad y el origen de los productos regionales y locales, incentivando la preferencia de estos productos e integrando la participación de apoyos de los gobiernos locales.

Establecer modelos de negocios que le permitan al empresario pequeño dinamizar su crecimiento mediante la inyección de recursos de diferentes fuentes financieras y apoyos en pro del establecimiento de los proyectos (recursos propios, alianzas estratégicas, subsidios y créditos).

Promover la certificación de los procesos productivos que generen ventajas competitivas en el mercado de productos avícolas (producción orgánica, producción de ave libre, etcétera).

Un aspecto fundamental para generar una avicultura doméstica consiste en poder utilizar los recursos genéticos avícolas de cada zona. La avicultura doméstica es implementada en instalaciones de baja inversión y con manejo a base de subproductos agrícolas que se adquieren en cada región.

Las explotaciones comerciales de ave utilizan estirpes de razas de gallinas y pollos enfocados a un alto rendimiento en un periodo corto, y requieren de una alta inversión en las condiciones productivas y de manejo, que se traducen en inversiones cuantiosas que representan altas barreras de entrada para cualquier inversionista.

El cuidado de los recursos genéticos avícolas endémicos de cada región y su manejo a través de la selección adecuada para incorporar ventajas reproductivas de las aves comerciales es un tema poco desarrollado que debe impulsarse a través de la participación de las instituciones de investigación y educación superior del país para preservar el acervo genético actual.

Mañana le invito a conocer algunas experiencias en la implementación de avicultura familiar.

*Carlos Rubio Bezies es promotor de la Agencia Veracruz de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

crubio@fira.gob.mx