En México no es extraño que una persona se entere de que padece diabetes gracias a que ya tiene notorios problemas para ver bien o porque un oftalmólogo se lo dijo. Y eso, porque muchas veces la pérdida de agudeza visual obedece precisamente a una diabetes ya avanzada, no diagnosticada ni atendida y, por lo tanto, ya con serias complicaciones.

Conforme los resultados de la última Encuesta Nacional de Salud (Ensanut 2018), en México se estima hay 12 millones de personas viviendo con diabetes y cerca de otros 12 millones con prediabetes. De ellas, unos cuatro millones están en riesgo de desarrollar en el corto plazo retinopatía diabética, y no lo saben.

De hecho, esta complicación visual derivada de la diabetes es una de las principales causas de ceguera. Ello se debe a que la gran mayoría de las veces esta afección de la retina no es diagnosticada o es detectada ya muy tarde.

Si la retinopatía diabética se diagnosticara en forma temprana y se tratara oportunamente, el sistema público de salud del país podría ahorrarse unos 3,000 millones de pesos anuales.

Así lo calculan los integrantes de una empresa social llamada Prosperia que surgió como una escisión del MIT Media Lab en Massachussets, Estados Unidos y se está desarrollando en México bajo colaboraciones con la Asociación para Evitar la Ceguera (APEC), el ITAM y la UNAM.

La solución de Prosperia, comenta Cristina Campero, directora de soluciones médicas, tiene como objetivo hacer más accesible la detección y tratamiento oportuno de la diabetes, sus complicaciones y específicamente las oftalmológicas.

Son un grupo de científicos quienes están lanzando esta solución que se basa en unas calculadoras para valorar el riesgo de que alguien presente esa enfermedad; y a partir de ello, definir si requiere una evaluación a fondo de la retina, y ofrecen una herramienta para hacer el diagnóstico de manera sencilla y accesible.

Están buscando impulsarlo tanto en el sector público como en el canal privado. Con el IMSS están en pláticas para desarrollar un programa piloto en retrospectivo que permita demostrar la utilidad y practicidad de la tecnología.

En el mercado privado, tienen claro que un punto importante es que el primer paso sea gratuito para el paciente. El examen posterior -el examen del fondo de ojo- tiene un costo pero la idea es que el punto de venta donde se ofrece asuma parte del costo para hacerlo accesible al usuario final.

“La meta es detectar a esos 4 millones en riesgo”

Algo que debe saberse es que cuando una persona que vive con diabetes se da cuenta que no está viendo bien normalmente es porque a esas alturas ya perdió de 30 a 40% de su visión y es la parte que no se puede recuperar; se intenta frenar con cirugías laser o con inyecciones intraoculares, pero lo que se perdió ya es irreversible.

La misión de Prosperia, dicen sus directivos, es ayudarle a los pacientes a detectar esta enfermedad en etapas moderadas y alcanzar a evitar que pierdan su visión.

El esquema de este proyecto está basado en dos pasos o niveles que están sustentados en inteligencia artificial. El primero, en base a unos cuestionarios inteligentes con 10-15 preguntas para determinar el riesgo de una persona de presentar diabetes.

El segundo, en base a un software y una tecnología que permite evaluar el fondo del ojo para determinar el grado de afectación y si ya hay retinopatía diabética (RT).

La idea del proyecto es colocar estas herramientas tanto en el canal público como en el privado. El primer piloto ya lo hicieron con farmacia La Generosa, y ahora están por arrancar una alianza con una red nacional de farmacias para ofrecer gratuitamente los cuestionarios para medición de riesgo. Así, si a una persona le sale riesgo alto, le dicen “aquí al lado en el consultorio adyacente te podemos hacer el examen del fondo de ojo”. Ese examen tarda de 5 a 7 minutos, lo pasan de inmediato al software que analiza las imágenes y detectan posible retinopatía. Si es referible, le entregan un reporte para que visite a un especialista en oftalmología, e inclusive ya tienen mapeada la oferta de oftamología de la zona para que el paciente ubique sus opciones para tratarse.

“La meta es cómo hacer que esos 4 millones de personas en riesgo se den cuenta de manera oportuna que tienen la enfermedad y reciban pronto tratamiento para alcanzar a evitar que termine dañando su retina”, comenta Campero a El Economista.

La meta de Prosperia es alcanzar a esos 4 millones de mexicanos que están en riesgo de perder su vista por diabetes sin saberlo, pero por lo pronto el reto en un primer año es llegar a unos 300,000 pacientes a través de unos 100 puntos de contacto.

El problema es que México es un mercado nuevo en temas de tecnología en salud, y para abrirlo tienen que picar piedra pues se requiere trabajo de convencimiento para ubicar y desarrollar no sólo a los potenciales usuarios sino a los mismos canales de distribución para que puedan ver el valor a estas soluciones.

Hacia 2025, la idea de este desarrollo es tener la solución colocada en 3,000 puntos de atención de salud y estar haciendo más de 3 millones de exámenes al año.

Maribel Ramírez Coronel

Periodista en temas de economía y salud

Salud y Negocios

Comunicadora especializada en salud pública y en industria de la salud. Cursando la maestria en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM.

Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, concepto sobre salud femenina. Me apasiona investigar y reportar sobre salud, innovación, la industria relacionada a la ciencia, y encontrarle el enfoque de negocios con objetividad a cada tema.

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