Cuando creemos que ya hemos visto lo peor, la realidad nos vuelve a sorprender con una mezcla de mentiras, cinismo, incompetencia, perversidad y descaro absoluto. México está en riesgo de convertirse en un Estado fallido. El problema es que no es el único país inestable en la región.

“Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta a nada ni a nadie y que está dispuesto a usar la violencia y la delincuencia sin ningún límite”; ésta puede ser la realidad de cualquier país en América Latina; una alusión a las maras centroamericanas o a la guerrilla colombiana o a la narcodictadura venezolana o a los cárteles mexicanos. Sin embargo, hoy se trata de Chile.

En México, crece la violencia frente a un gobierno incapaz de cumplir su primer mandato: garantizar la seguridad de todos los mexicanos. Cada vez que un presidente toma posesión, jura “guardar y hacer guardar la Constitución”, palabras que hoy carecen de todo sentido y significado.

Mientras México sufre la ausencia de autoridad y la violación sistemática a la Constitución y al Estado de Derecho por parte de quienes tendrían que ser los primeros en cumplir y hacer cumplir la ley, en otros países como Chile, el presidente Piñera declaraba apenas hace unas horas: “No vamos a permitir que los delincuentes se sientan dueños de este país”. Vaya diferencia.

Nada de lo que ocurre en la región es casualidad. El riesgo en Argentina de retroceder al populismo fracasado kirchnerista, la intención de Evo Morales de permanecer a toda costa en el poder, la desestabilización en Chile y Ecuador o el golpe de Estado en Perú. El Foro de São Paulo ahora mutando al Grupo de Puebla avanza una agenda contra la libertad y la democracia en todo el hemisferio.

En México, la gravedad de lo ocurrido en Culiacán cobra mayor relevancia cuando en su función como comandante supremo de las Fuerzas Armadas, el presidente se deslinda de toda responsabilidad al declarar que el operativo fallido “fue una acción precipitada, no previeron lo suficiente, no actuaron con precaución”.

Lo que está pasando en América Latina no es casualidad ni son hechos aislados. Además de la violencia creciente en muchos países, cada día surgen más preguntas que respuestas. ¿Qué tan conscientes somos de lo que está detrás de todo esto? ¿Quién gobierna en realidad? ¿Cuáles son los próximos pasos que tomarán para desestabilizar nuestros países hasta tener mayor control?

Ante esta realidad, tenemos que unir fuerzas en todo el hemisferio de una manera nueva. No podemos permanecer indiferentes ni ignorar el tamaño de la amenaza que compartimos desde el río Bravo hasta la Patagonia. Necesitamos liderazgos renovados y hacer de la innovación nuestra principal apuesta para defender nuestras libertades y salvar nuestras democracias.

Twitter: @armando_regil

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.