¿Centro de pensamiento o escuela para la alta burocracia? Entre el calderonismo y el peñismo, ninguna de esas funciones cumplió el CIDE. Refugio de exintegrantes del gabinete y receptor de fondos de organizaciones como la Fundación Soros, ese colegio recibió a la Cuarta Transformación bajo la dirección general del abogado Sergio López Ayllón.

Apenas si había iniciado el sexenio lopezobradorista y surgió —en mayo del 2019—, el Sindicato de Profesores del CIDE con 219 académicos —titulares y asociados—, sin que uno solo fallara a la convocatoria. En el Conacyt, donde ya despachaba María Elena Álvarez Buylla, registraron esa decisión gremial como una afrenta a las políticas de austeridad y transparencia del gobierno entrante.

Los conflictos laborales y el desempeño académico comenzaron a agravarse en el CIDE tras de la decisión del gobierno federal de suprimir los fideicomisos y revisar la recaudación de fondos en los centros públicos dedicados a la investigación y la docencia. Las colegiaturas y los apoyos para los estudiantes nunca estuvieron en riesgo, los sueldos de la planta de profesores y directivos tenían que sujetarse a los parámetros fijados en Palacio Nacional.

Con un presupuesto de 300 millones de pesos, el CIDE pasa por la paradoja de perder alumnos —las altas tasas de rechazo terminaron por inhibir a los aspirantes de licenciatura— pero sumar ingresos por consultorías y donativos.

Hace nueve meses, López Ayllón dejó la dirección general del CIDE. Y Álvarez Buylla designó como director interino a José Antonio Romero Tellaeche, quien fue postulado para ocupar la vacante de manera definitiva. Vidal Llerenas también fue registrado al cargo.

Romero Tellaeche tiene un diagnóstico puntual de la institución, pero carece del respaldo de la comunidad estudiantil y de los profesores. En parte, por sus promesas incumplidas de abrir canales de diálogo y proteger los intereses del CIDE. Su decisión de relevar al director de la sede Aguascalientes, Alejandro Madrazo Lajous, por “pérdida de confianza” es interpretado como un signo ominoso.

El proceso para designar al nuevo titular del CIDE inició hace cuatro semanas, con la publicación de la convocatoria. Los aspirantes tenían que ser propuestos —a través de una comunicación escrita dirigida al Comité Externo de Evaluación— por algún miembro de la comunidad del CIDE, quien debería remitir un expediente para acreditar el cumplimiento de los requisitos, entre ellos un programa de trabajo.

El periodo de registro cerró el pasado viernes 5, a las 15:00 horas. Ese mismo día fue difundido el programa de trabajo que ambos defenderán mañana al mediodía en un debate que será atestiguado por funcionarios del CONACYT en la sede del CIDE.

El primero en el turno será Llerenas Morales, con una amplia trayectoria política y modestos méritos académicos, quien al igual que el director interino tendrá 25 minutos para exponer sus propuestas y otros 20, para responder preguntas del público. En semáforo rojo, no habría limitación de aforo, pero los convocantes han establecido un riguroso apego a las normas sanitarias vigentes durante la contingencia por la Covid-19.

Al final, los asistentes al debate podrán llenar una cédula de evaluación digital. El sentido de esa manifestación, está claro, no constituye un voto.

La auscultación interna también implica la apertura de un espacio de diálogo y consulta a la comunidad cideíta, por los representantes del Conacyt. Empero, estaba condicionado a solicitar el ejercicio de ese derecho por escrito, en la Unidad de Articulación Sectorial y Regional del CONACYT. Quienes notificaron esa intención —el plazo de registro cerró el pasado viernes 4— contarán con un máximo de cinco minutos para expresarse.

La auscultación externa ocurrirá el viernes 19 en las instalaciones del Conacyt. Al finalizar, los aspirantes serán sometidos a una entrevista por María Elena Álvarez-Buylla en un horario y fecha por confirmar.

Alberto Aguirre

Periodista

Signos vitales

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.

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