En 2020 Elon Musk lanzó SpaceX a la Estación Espacial Internacional, su primer cohete tripulado en una misión inédita con la NASA. Hace unos días, Sir Richard Branson viajó en un avión espacial supersónico, Virgin Galactic, desarrollado por su propia compañía, seguido por Jeff Bezos quien acaba de viajar al espacio en la nave New Shepard de su compañía Blue Origin.

“Juntos abriremos (el) espacio para bien” fue la felicitación de Virgin Galactic a Blue Origin. Cada vez que el ser humano es capaz de sobrepasar sus propios límites y abrazar nuevos hitos, la humanidad entera avanza un paso hacia el futuro. A pesar de las diferencias entre cada misión, los logros de SpaceX, Virgin Galactic y New Shepard deberían de movernos hacia nuevas posibilidades.

La fuerza de la creatividad y el poder de la imaginación no tienen límite. Hemos aprendido que, si lo puedes soñar, lo puedes crear. Hoy el mundo necesita más y más historias de éxito que nos inspiren a salir de nuestra zona de confort para (RE)imaginarlo todo. No importa quién seas o qué hayas estudiado, tampoco importa cuántos años tengas o dónde vivas.

La disrupción que vivimos es total y nos obliga a ser igual o más disruptivos. Me emociona mucho saber que, a pesar de los enormes desafíos que enfrentamos, los seres humanos tenemos la capacidad de superar cualquier reto pero necesitamos cambiar completamente nuestra mentalidad para dejar de creer que es estática y demostrarnos que es más dinámica de lo que a veces imaginamos.

Sorpende ver que, la misma noticia que genera tanto entusiasmo en muchos, genera enojo en otros. Las críticas feroces a los multimillonarios que lanzan misiones al espacio y que ahora viajan al espacio son un síntoma de la preocupante polarización que se ha agudizado con la pandemia y los malos gobiernos. El enojo y resentimiento inhiben la creatividad y la capacidad de (RE)conocer el mérito y los logros de quienes generan y multiplican riqueza y valor. En lugar de envidiarlos habría que aprender de ellos.

Es cierto que la ciencia y la tecnología seguirán abriendo nuevos caminos y nuestras aspiraciones seguirán creciendo. Lo importante es (RE)conocer que necesitamos pensar y actuar de manera más incluyente para utilizar todas las herramientas a nuestro alcance a favor de todos y no sólo de unos cuantos. El desarrollo al que aspiramos utilizando las nuevas tecnologías será incluyente o no será pues ya no podemos permitir que tantos se queden atrás o al margen.

En el caso de México, preocupa que la mirada esté más en el pasado que en el futuro, que una narrativa fracasada siga envenenando mentes y corazones impidiéndoles prosperar porque la manipulación es total, igual que el rechazo a todo lo que sea propositivo, constructivo, disruptivo, moderno e innovador. 

El mundo de contrastes en el que vivimos exige nuevas respuestas y eso supone hacernos preguntas mucho más grandes. No dejemos pasar más oportunidades para construir un futuro más próspero a partir de ser más solidarios y de cambiar nuestra mentalidad en el presente para convertirla en una mentalidad de posibilidades.

Veamos en SpaceX, Virgin Galactic y New Shepard, tres ejemplos para (RE)vivir nuestra esperanza y (RE)afirmar todo lo que podemos construir y lograr. Las condiciones tan desfavorables de este momento no pueden arrebatarnos la convicción del país que podemos llegar a ser y de la vida que podemos tener. Un viaje al espacio es un magnífico recordatorio de que el talento y la innovación sólo pueden florecer en un entorno de libertad. Valorémosla, cuestionémosla y defendámosla para construir ese futuro que soñamos y que es, absolutamente posible.

*El autor es Presidente Fundador del Instituto de Pensamiento Estratégico Ágora A.C. (IPEA). Primer Think Tank de jóvenes mexicanos y de Un millón de jóvenes por México.

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Twitter: @armando_regil