A principios del mes de abril, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) buscó dejar resuelto el espinoso asunto de la legalidad de las conferencias de prensa matutinas del presidente López Obrador durante las campañas electorales. Después de más de un año de estar sentados sobre el expediente, los magistrados se pusieron de acuerdo para resolver los recursos de revisión presentados por diversos concesionarios de radio y TV de uso público.

La Sala Superior parecía mandarle un mensaje al presidente López Obrador justo al arranque de las campañas federales. Las “mañaneras” deben sujetarse a las restricciones que el modelo de comunicación política establecido en la Constitución impone a la propaganda gubernamental.

En todo momento, los servidores públicos que convoquen y organicen conferencias de prensa tienen prohibido hacer expresiones a favor o en contra de partidos políticos y candidatos a cargos de elección. Durante las campañas electorales, deben abstenerse de difundir propaganda gubernamental, salvo la relacionada con los servicios de educación, salud y protección civil.

La Sala Superior pidió expresamente abstenerse de difundir logros de gobierno y obra pública, además estableció que está prohibido exaltar, promover, o justificar programas y acciones de gobierno. En otras palabras, le dijo al presidente López Obrador que podía continuar con sus conferencias matutinas durante las campañas electorales, siempre y cuando se abstuviera de utilizarlas para generar una imagen positiva de su gobierno ante el electorado.

La Sala Superior desechó el alegato según el cual los concesionarios de radio y TV son los únicos responsables de la transmisión de las mañaneras porque deciden libremente si toman la señal producida por el gobierno federal. Le dijo al presidente de la República que los servidores públicos que convocan y organizan las ruedas de prensa son los responsables directos si llegara a configurarse la difusión indebida de propaganda gubernamental.

Sin embargo, la resolución de la Sala Superior parece haber llegado a oídos sordos. El presidente López Obrador sigue montado en su papel de propagandista en jefe de la Cuarta Transformación. El día de ayer López Obrador dedicó parte de su mañanera a criticar a los partidos de oposición y a defender la mayoría de Morena en la Cámara de Diputados. Dijo que quienes se unieron para que Morena pierda la mayoría “añoran las partidas de moches”.

Antes, el pasado 16 de abril, el presidente López Obrador dedicó su conferencia a presumir los avances de los programas sociales de su gobierno en los estados de Chiapas, Oaxaca y Guerrero. Apenas iniciadas las campañas electorales federales, se dedicó a cuestionar la credibilidad de las encuestas del periódico El Norte, que mostraban la caída a tercer lugar de la candidata de Morena a la gubernatura de Nuevo León, Clara Luz Flores. Acusó a los medios de utilizar las encuestas para promover a sus candidatos y de paso criticó a quienes han gobernado a Nuevo León en el pasado.

El discurso pronunciado todas las mañanas desde Palacio Nacional muestra un escaso aprecio por la ley y el Estado de Derecho. Desde que han iniciado las campañas tiene ahora un agravante adicional: constituye un desafío directo al TEPJF, el órgano encargado de garantizar la vigencia del modelo de comunicación política establecido en la Constitución.

El presidente López Obrador está metido en las campañas electorales. Su activismo es ilegal. Pero el TEPJF no se ha atrevido a sacar la tarjeta amarilla. Si no ejerce su autoridad, convertirá al modelo de comunicación política en letra muerta de la Constitución.

Twitter: @BenitoNacif

Benito Nacif

Profesor

Voto particular

El Dr. Benito Nacif es profesor de la División de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Fue Consejero Electoral del Instituto Nacional Electoral (INE) del 2014 al 2020 y del Instituto Federal Electoral (IFE) del 2008 al 2014.

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