Buscar
Finanzas Personales

Lectura 5:00 min

Un buen historial crediticio es un activo valioso (Parte 2 de 2)

main image

Joan Lanzagorta | Patrimonio

Joan Lanzagorta

En la primera parte hablamos de por qué el historial crediticio importa más de lo que la gente cree. No sólo porque tener un buen historial es clave para obtener un préstamo grande de largo plazo (como una hipoteca) sino porque también nos ayuda a obtener mejores condiciones financieras (por ejemplo, tasas más bajas). Además, es una herramienta que, bien construida, puede abrirte otras puertas.

El historial y el “score” o calificación que lo acompaña es un documento vivo que evoluciona con cada solicitud o cada pago que hacemos u olvidamos. Hay mucho que podemos hacer para mejorarlo.

Lo primero es conocerlo. Mucha gente ignora que por Ley, tenemos derecho a consultar nuestro propio reporte específico de crédito, de forma gratuita, una vez al año. No cuesta nada y se puede pedir en línea, directamente en las páginas oficiales de Buró de Crédito o de Círculo de Crédito - la información completa está en cualquiera de las dos.

Obtenerlo es importante porque el reporte puede contener errores, que pueden estar afectando tu historial sin que lo sepas. Pueden haber cuentas que ya pagaste y siguen apareciendo con deuda, montos incorrectos o incluso, aunque es poco frecuente, créditos que no son tuyos. Revisarlo periódicamente te ayuda a saber dónde estás parado.

Si encuentras un error, tienes derecho a presentar una aclaración directamente con la sociedad de información crediticia. Es un proceso formal, pero existe y funciona: las instituciones están obligadas a proporcionarte una respuesta por escrito. Si no es satisfactoria, hay otros mecanismos para defenderte.

Después, es importante entender qué es lo que mueve tu “score”, ese número que está asociado a tu historial. Aunque el algoritmo exacto es confidencial, al ser propiedad intelectual de cada sociedad de información crediticia, hay factores ampliamente conocidos que lo influyen.

El más importante es tu historial de pagos. Un retraso se registra y afecta. Uno reciente duele más (incide más en ese número) que uno que tuviste hace cinco años. Si alguna vez tuviste un crédito en cobranza o pagaste con descuento (lo que se conoce como quebranto), pesa bastante.

También afecta tu porcentaje de utilización de tus créditos, es decir: cuánto debes comparado con cuánto crédito tienes disponible (límites de crédito). En otras palabras, si tienes todas tus tarjetas al tope, eso eleva tu riesgo. Lo ideal es mantenerte por debajo del 30% de tu crédito disponible. Es decir, si la suma de tus límites es de 80,000 pesos, trata que tu deuda pendiente no rebase, en cualquier momento, de 24,000 pesos.

También influye, aunque no tanto, la antigüedad de tu historial. Diez años de historial limpio pesan más que uno muy reciente, aunque esté impecable.

Otro factor que se toma en cuenta es cuántas consultas y créditos recientes tienes. Muchas consultas en poco tiempo pueden ser una señal de alerta para los prestamistas. No andes pidiendo crédito en todos lados, ni aceptes los que te ofrecen los bancos en cajeros automáticos o a través de otros medios si no los necesitas.

Toda esta información te ayuda a tomar acciones concretas para construir o mejorar tu historial.

Si no tienes ninguno, el camino es empezar a construirlo de forma estratégica. Obtén una tarjeta de crédito, aún con límite bajo. Úsala con mucho cuidado, no excedas del 30% de ese límite. Una buena estrategia, si no estás acostumbrado, es domiciliar un servicio específico, como tu plan de celular y no utilizarla para nada más. Antes pagabas esa factura de contado: ahora pagas cada mes la tarjeta. No te cuesta más, no te desorganiza pero construyes historial.

Con el tiempo, si eres cumplido, vas a recibir oferta de aumento de tu límite de crédito: siempre acéptalas (pero mantén el uso moderado y cuidadoso). Eso ayuda a tu score.

Ten cuidado porque los bancos también te van a tentar con ofertas que no necesitas: préstamos de nómina para “hacer el viaje de tus sueños” o créditos automotrices pre-aprobados porque “te mereces estrenar”. No caigas en esas trampas. No contrates créditos que no necesitas y que no has analizado cuidadosamente.

Si tu historial está dañado, la clave es tiempo y consistencia. No hay atajos. Cada pago a tiempo va sumando y el peso de los eventos negativos va disminuyendo con los meses. Además, recuerda que los registros no son permanentes: después de varios años (dependiendo del monto) se borran completamente.

No te dejes engañar por servicios que te ofrecen “limpiar tu Buró” - eso no es posible. Todos son fraudes. Por favor no caigas en esto.

Cuida y cultiva tu historial crediticio. Es una herramienta que puede convertirse en un gran activo y tu mejor aliado.

Temas relacionados

Joan Lanzagorta

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete