AMLO se ha autocensurado de manera astuta. Ha comprendido que las circunstancias y los tiempos le impiden hacer un gobierno abiertamente populista.

Desde sus épocas de estudiante activista en la UNAM, el corazoncito ideológico y emocional del presidente López Obrador se ha ubicado en el populismo. Esa filiación populista es la que le ha dado contexto axiológico a su vocación de redentor. Y todo parece indicar que ha seguido pensando y sintiendo igual desde entonces. De ahí, su amistad personal e identificación con figuras emblemáticas del populismo como Evo Morales o Maduro, de Venezuela. Sin embargo, las circunstancias y los tiempos históricos le han impedido hacer un gobierno abiertamente populista. Al comprender con sensibilidad esas circunstancias, se ha autorreprimido de manera astuta. Se trata, indudablemente, de uno de los temas principales de nuestro tiempo en México.

Varias fuerzas activas y poderosas han llevado a que AMLO desistiera de un gobierno abiertamente populista. Una de ellas: la memoria histórica. Sabe el presidente del gran desprestigio de los gobiernos populistas de la docena trágica, y de ahí su precavida intención de no ser identificado con sus respectivas herencias.

Otro de esos vectores para la autocontención ha sido el fracaso relativo de las acciones claramente populistas que intentó durante su primer año de gobierno. Todavía no cicatrizan las heridas por la forma y fondo de la cancelación del aeropuerto. Y en ese recuento de abortos también sobresalen el proyecto de ley para suprimir las comisiones bancarias o el techo a los sueldos de los funcionarios públicos.

En un orden parecido, se aparecen los excesos verbales de AMLO, parecidos a los de Echeverría en su época. Cuando la ha emprendido contra los fifís, conservadores y la mafia en el poder, el costo político le ha sido alto, sin ningún beneficio aparente.

Y otro muro de contención muy importante para las inclinaciones populistas de AMLO han sido los mercados. Las agencias calificadoras de deuda han mostrado estar fuera de su alcance y de cumplirse la amenaza de seguir reduciendo la calificación de la deuda de Pemex y la soberana sería un golpe muy duro contra la 4T.

Un obstáculo adicional ha provenido del exterior. A manera sólo de ejemplo, la amenaza de Trump de aplicar altos aranceles a las exportaciones de México convirtió al Ejército de México en la policía contra los inmigrantes de Centroamérica.

Y el hecho esencial a destacar es que ese populismo autorreprimido de AMLO ha resultado de todas formas bastante disfuncional. De ahí, el estancamiento en el que ha caído la economía.

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico