En la IP hay angustia por el deterioro del ambiente de negocios, resultado del impacto a la actividad por el Covid-19. No en vano los pronósticos negativos que hay para el Producto Interno Bruto (PIB).

De ahí la exigencia en distintos frentes al gobierno de Andrés Manuel López Obrador para que se adopten medidas de emergencia.

La próxima semana habrá reunión de consejo en la Asociación Mexicana de Entidades Financieras (AMFE), que preside Enrique Bojórquez, y que da cabida a unas 40 firmas entre ellas algunas sofomes, que son útiles aliadas para la dispersión crediticia.

Por mencionar algunos miembros ahí están, por ejemplo, Unifin, que lleva Sergio Camacho; Financiera Independencia, de José Luis Rión; Konfío, de David Arana; ConCrédito, de Óscar Blanco; Adamantine, de Antonio Dávila, o algunas financieras automotrices como la de BMW, GM, Ford, Toyota.

En AMFE hay ya algunas propuestas que se buscarán presentar a la SHCP, para adelantarse al golpe que el entorno generará en la liquidez de las empresas. Viene un brinco de la cartera vencida.

Por ejemplo, se pedirá que la banca de desarrollo asuma un rol más protagónico, en vez de presumir ganancias. Urge su participación para ayudar a reprogramar pasivos y aplazar amortizaciones. Ayudarían ciertas exenciones fiscales como las que ya otorgó en EU Donald Trump, o en su defecto beneficios puntuales para las micropymes. La misma SHCP debe acelerar las devoluciones de IVA, tema que se ha vuelto una tortura en perjuicio de los flujos de las compañías.

Finalmente, Economía, de Graciela Márquez, tendría que agilizar la tramitología de los permisos para exportar otro expediente en el que las trabas burocráticas reinan en detrimento de una actividad prioritaria.

La aplicación oportuna de ese tipo de acciones atajaría el impacto futuro que ya se anticipa para las empresas, y daría elementos de confianza, cuando hoy lo que impera es el miedo y la preocupación por las consecuencias de la pandemia hacia los mexicanos y la actividad económica.

Así que no se vale cruzarse de brazos.

Aviación por bajar turbosina y aeropuertos

También el rubro de la aviación del país exige apoyos para enfrentar la difícil coyuntura. Con una fuerte caída de la demanda, no queda otra que ajustar los costos, y en eso están todas las compañías. En esa línea le platico que hay gestiones con la SCT, de Javier Jiménez Espriú, para lograr ciertos apoyos, por ejemplo, en materia fiscal. También se busca una baja del costo de la turbosina y mejorar las tarifas aeroportuarias. Las gestiones corren a cargo de Canaero, que preside Luis Noriega, e IATA, que lleva Cuitláhuac Gutiérrez.

Varados y Aeroméxico por rentabilidad

El cierre de fronteras por algunos países es otro dolor de cabeza para la aviación. En el caso de Aeroméxico esto ha constreñido hasta en 50% su flujo internacional. Además, hay dificultades para llevar a sus destinos a muchos pasajeros, por ejemplo de Chile y Argentina. Las medidas gubernamentales han obligado a cancelar vuelos y ahora la responsabilidad para los varados debe ser de los gobiernos que adoptaron las medidas sanitarias y no tanto de la aerolínea, porque sólo pueden llevar pasajeros con la nacionalidad de los países. Obvio la rentabilidad del vuelo es negativa. Aun así Aeroméxico, que lleva Andrés Conesa, respetará la validez de los boletos para más adelante.

CCE exige, PIB -6% y SHCP va tarde

Ayer, el CCE, de Carlos Salazar, presentó un documento de acciones urgentes en pro de la economía. La petición al gobierno federal es obligada si se quiere salvar la planta productiva. Muchas empresas están en riesgo. Hay algunos economistas que ya pronostican una caída del PIB de 6% en este 2020 con todas sus consecuencias. Así que la SHCP, de Arturo Herrera, ya va tarde.

Alberto Aguilar

Periodista y Economista

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Periodista y economista. 40 años de carrera. Fundador de Don Dinero.

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