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2026

Federico Rubli Kaiser | Expectativa racional
Como es costumbre al iniciar un nuevo año, los analistas expresan sus expectativas económicas. ¿Qué espera este columnista para 2026? La revisión y eventual renegociación del T-MEC será un evento predominante durante todo el año. Hoy, no hay un indicio contundente de que el Tratado se concretizará. México tiene abiertos demasiados frentes que debilitan su posición negociadora. El resultado final pudiesen ser dos tratados bilaterales en vez de uno trilateral.
Al margen de la renegociación del T-MEC, hay tres grandes temas que no mejorarán en el año y que fomentan incertidumbre. Primero, el estancamiento de la inversión privada se mantendrá a pesar de los esfuerzos cosméticos del gobierno a través del Plan México y el Consejo para la Promoción de las Inversiones. Son ya varios años que la inversión no reacciona. Hay que repetirlo una vez más: la reforma judicial, la ausencia del estado de derecho, la inseguridad y la demolición institucional han sido los grandes inhibidores de la inversión y el crecimiento.
El tercer factor es el “ruido” político, pues Morena empujará una reforma electoral al INE a modo para consolidar al régimen autoritario. Además, en 2026 los partidos políticos se prepararán para la elección intermedia de 2027, la revocación de mandato y la segunda parte de la elección judicial.
Alineado con el consenso de los analistas, puede esperarse que el PIB en 2026 crezca modestamente cerca de 1.3%. Considerando la tasa de 0.4% en 2025, el promedio en 2025-2026 sería cercano a 0.9%, igual a la tasa promedio en el sexenio de AMLO que fue el promedio más bajo de los últimos cinco sexenios. A la vez los factores mencionados de incertidumbre a la vez hacen prever que no habrá mejora en la inflación, inclusive se pronostica una tasa de 3.9%, ligeramente mayor a la de 2025. No hay confianza en que el Banco de México pueda hacer su tarea.
En conclusión, la economía en 2026 seguirá entrampada en la mediocridad sin poder enfrentar decididamente los problemas estructurales (pensiones, gasto social, salud, educación, informalidad, productividad e infraestructura), pero tampoco resolver los problemas coyunturales (la inflación, mejora tributaria, eficiencia gubernamental). Inicia el octavo año de una debilidad crónica de la economía debido principalmente a políticas públicas equivocadas.

