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Peso se depreció 0.91% frente al dólar durante junio
El peso mexicano se depreció frente al dólar durante junio luego de dos meses con apreciación.

El peso mexicano se depreció frente al dólar durante junio luego de dos meses con apreciación.
La divisa consolidó una tendencia de estabilidad a pesar de los constantes desafíos geopolíticos y comerciales del periodo. A lo largo del mes, la moneda mexicana navegó entre tensiones arancelarias provenientes de Estados Unidos y la incertidumbre en Medio Oriente.
De acuerdo con datos del Banco de México (Banxico), la divisa cerró en 17.4986 pesos por dólar una depreciación de 0.15% o 2.65 centavos el martes.
En su comparación mensual, el peso se depreció 0.91% luego de que ern mayo ganó 0.74% y en abril 2.55 por ciento. De abril a junio, la moneda se apreció 2.38 por ciento.
Durante los primeros seis meses del año, el activo registró una apreciación de 2.83 por ciento.
Implicaciones internas y externas
El aumento en los conflictos geopolíticos entre Estados Unidos e Irán (particularmente por el control del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz) generó fuertes oleadas de aversión al riesgo global. Cuando esto ocurre, los inversionistas internacionales abandonan activos de mercados emergentes como el peso y se refugian en el dólar.
Gabriela Siller, directora de Análisis en Banco Base, consideró que en junio, la depreciación del peso se debió a factores internos y a factores externos.
“El 82% de las operaciones del peso se llevan a cabo fuera de México, por lo que el tipo de cambio depende significativamente de lo que sucede en el exterior, particularmente por las posiciones de carry trade en las que los inversionistas piden prestado a tasas de interés bajas en economías como Japón y Estados Unidos y lo invierten en otras economías como México”, explicó.
Aseveró que el tipo de cambio peso-dólar responde a horizontes distintos. “En el largo plazo se encuentra sostenido por las ganancias de productividad de periodos anteriores, que se reflejan en el peso con cierto rezago por su elevada inercia. Sin embargo, la productividad de México ha perdido dinamismo recientemente, lo que debilita esa ancla de largo plazo y apunta a una moneda más depreciada hacia adelante. En el corto plazo, su fortaleza depende principalmente del carry trade”.
Felipe Mendoza, analista de Mercados en EBC Financial Group, adelantó que para los siguientes días prevé que la moneda mexicana se comporte altamente sensible a los comunicados sobre el T-MEC y las señales de disciplina fiscal.
“La combinación de un déficit fiscal elevado y la cautela sobre el crecimiento real del PIB limita el potencial alcista del peso, sugiriendo que cualquier noticia adversa en la revisión comercial de Estados Unidos, podría presionar la paridad hacia arriba. Estimo que en las siguientes jornadas el peso pueda moverse entre los 17.36 y los 17.58 pesos por unidad con alta volatilidad ante datos de empleo de Estados Unidos que pueden dar movimiento al tipo de cambio”, agregó.
