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Oro perdió 3.18 billones de dólares y la plata, 1.27 billones en valor de capitalización este viernes
El oro al contado cayó un 9.33% hasta los 4,892.21 dólares la onza.

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Los precios del oro y la plata se desplomaron en la jornada de este viernes, con lo que apuntaron su peor cierre diario en varias décadas.
El oro al contado cayó un 9.33% hasta los 4,892.21 dólares la onza, mientras que la plata se hundió 26.67% hasta los 85.16 dólares la onza.
Con dichos resultado, el oro borró 3.18 billones de dólares en valor de capitalización, al pasar de 37.26 billones de dólares el jueves a 34.083 billones este viernes.
Por su parte, la plata pasó de 6.03 billones de dólares a 4.76 billones, lo que representó una pérdida de 1.27 billones de dólares en valor de mercado.
El retroceso se da por una toma de utilidades y luego de la nominación del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para el próximo presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, pareció aliviar las preocupaciones sobre la independencia del banco central y envió al dólar al alza.
“Este viernes fue un día de gran reset en el mercado de metales preciosos, una jornada que cerró agresivamente la euforia especulativa del primer mes del año ante un cambio estructural en las expectativas monetarias de Estados Unidos”, aseguró Laura Torres, Directora de Inversiones, IMB Capital Quants.
Añadió que este cierre de sesión enmarca una dirección a mediano plazo, pero no inmediata, estos efectos agresivos en el mercado suelen revertir en las siguientes sesiones, dejando transiciones un poco más estructuradas.
Para los analistas de Monex Casa de Bolsa, “la caída refleja un marcado cambio en el sentimiento de mercado. “La caída respondió principalmente a un reacomodo en las expectativas de política monetaria en Estados Unidos, tras la nominación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal, interpretación que fue asimilada por los mercados como un giro hacia una postura menos flexible en materia de política monetaria”.
En paralelo, afirmaron que se observó un repunte generalizado del dólar, lo que redujo el atractivo inmediato de los metales preciosos y propició una toma de utilidades significativa, particularmente entre posiciones especulativas que se habían acumulado durante el reciente episodio de aversión al riesgo.
