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La guerra que definirá la presidencia de Trump

Opinión
El martes 3 de noviembre de 2026, Estados Unidos celebrará elecciones de medio término. Estarán en disputa 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 de los 100 escaños del Senado y 39 de 50 gubernaturas. Será una elección de gran magnitud que marcará el rumbo de los siguientes dos años de la presidencia de Trump.
La guerra en Medio Oriente estará definiendo gran parte de lo que el electorado decida. Es claro que la ciudadanía no desea un conflicto prolongado, y menos uno que implique la vida de sus soldados. Si el conflicto se extiende, iniciará un proceso en el que, conforme avance, la popularidad del presidente Trump podría deteriorarse.
Recientemente se produjo una fractura relevante con la renuncia de Joe Kent, director de contraterrorismo, bajo el argumento de que Irán no representaba una amenaza inminente y que la guerra en Medio Oriente habría sido influida por el lobby israelí. Lo cierto es que entramos en la tercera semana del conflicto sin que aún se vislumbre una salida clara. Es probable que se abran negociaciones entre los países involucrados y que Estados Unidos busque una salida argumentando la contención de la amenaza nuclear.
Mientras tanto, el efecto en los mercados representa otro riesgo para la administración. La sensibilidad de la población estadounidense al precio de la gasolina es elevada, y éste ha aumentado cerca de 25% desde el inicio del conflicto. La inflación es otra variable a considerar. En efecto, el Brent ha subido alrededor de 40% y se ubica cerca de los 110 dólares por barril, sin que la suspensión temporal del embargo al petróleo ruso ni la liberación de reservas estratégicas hayan logrado devolver los precios al nivel previo al conflicto, cercano a los 70 dólares.
Es inevitable establecer un paralelismo con los conflictos del Golfo Pérsico de 1991, en particular la operación “Tormenta del Desierto”, que duró 42 días y permitió derrotar a Hussein en su intento por anexar Kuwait, así como con la invasión a Panamá denominada “Causa Justa”, iniciada el 20 de diciembre de 1989, de duración similar y que marcó la caída de Noriega. Ambos conflictos tuvieron objetivos precisos, fueron eficaces y de corta duración.
Sin embargo, no resultaron decisivos en términos electorales. George H. Bush perdió la elección presidencial frente a Bill Clinton en noviembre de 1992. Como el propio Clinton sintetizó en su célebre frase, fue la economía: una economía que venía saliendo de la recesión de 1991. Clinton ganó el voto popular y el Colegio Electoral con 45 millones de votos y 370 de 538 votos electorales, respectivamente, frente a quien parecía un candidato imbatible.
Una de las principales enseñanzas de este conflicto es su estrecha relación con la economía. Incluso más que la guerra en Ucrania iniciada en 2022, que impactó los precios de los granos y la inflación global, aunque no con la intensidad actual. La economía estadounidense muestra señales de enfriamiento, con aumento del desempleo y una inflación persistente, lo que limita el margen de acción de la Reserva Federal para reducir tasas. En mayo se integrará Kevin Warsh como nuevo presidente de la Fed, un economista de perfil más dovish y cercano a las políticas del presidente Trump. La inflación se ubica alrededor de 2.7% frente a una meta de 2%, mientras que el desempleo alcanza 4.4%. En febrero, lejos de generarse empleo, se perdieron 92,000 puestos de trabajo.
Si el escenario internacional no mejora con rapidez, persistirá la incertidumbre en los mercados, junto con presiones al alza en petróleo y gasolina. A ello se suma el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral. Como ejemplo, la fintech “Block”, de Jack Dorsey, despidió recientemente al 40% de su plantilla —alrededor de 4,000 de un total de 10,000 empleados— bajo el argumento de que la IA permitirá operar con equipos más pequeños y eficientes. El mercado reaccionó positivamente: sus acciones subieron 25 por ciento.
Al momento de escribir este artículo, el oro cayó 3%, la plata 9% y el Bitcoin subió 7%, situándose en torno a los 74,000 dólares y cerca del 95% del total máximo de 21 millones que existirán de esta criptomoneda. Las experiencias del Golfo Pérsico y Panamá no dejan duda: a pesar de haber sido eventos exitosos para Estados Unidos, al final fue la economía la que definió el pulso de los acontecimientos.