El 2008, año en que el mundo pasaba por la gran recesión, también fue una época en que las malas inversiones en derivados de las empresas mexicanas cobraron factura. Comercial Mexicana fue el caso más sonado, pero Vitro también se metió en problemas.

Vitro, el mayor productor de vidrio en México, informó en su momento que el valor de mercado de sus derivados registraba una pérdida por 227 millones de dólares; la vidriera pasó por años difíciles.

Fitch Ratings bajó en su momento la calificación de riesgo crediticio de la vidriera mexicana, debido a mayores presiones sobre la liquidez y flexibilidad financieras.

Los títulos tocaron su mínimo histórico de 2.27 pesos en la BMV, el 12 de marzo del 2009.

En el 2010, Vitro vendió activos por 63.8 millones de dólares y en el 2011 entró a concurso mercantil. Un año después, en febrero del 2012, concluyó su concurso.

FinTech Advisory, con la guía de David Martínez, compró bonos de Vitro con un valor nominal de 729 millones dólares en el 2013, tras llegar a un acuerdo con los tenedores de la deuda de la vidriera. Martínez se hizo con 20% de la empresa, que en valor de mercado representó 2,500 millones de pesos.

Cuando Vitro tuvo su crisis, FinTech entró y les aportó dinero para que pudieran continuar con sus operaciones , dijo Juan Rich, analista de Interacciones.

El parteaguas en la reestructuración de Vitro llegó en mayo del 2015, cuando se anunció la venta de una división de envases a Owens-Illinois por 2,150 millones de dólares, que comprendía cinco fábricas en México y una en Bolivia.

Con la compraventa, FinTech salió muy bien porque obtuvo su pago, acciones y un muy buen dividendo , afirmó Juan Rich.

Los títulos de Vitro alcanzaron su máximo histórico el 3 de mayo del 2016, cuando llegaron a 62.54 pesos. Al 20 de junio, sus papeles están en 57.56 pesos. Interacciones hace la recomendación de Compra de sus títulos y mantiene su precio objetivo en 60 pesos.

Creemos que los próximos reportes de Vitro serán buenos, porque pueden consolidar la parte de vidrio plano. La empresa seguirá buscando mejorar sus márgenes y, algo muy importante, ya no habrá un impacto debido al tipo de cambio , dijo Juan Rich.

David Martínez mantiene 10% de las acciones de Vitro y es miembro del consejo de administración.

Cydsa, otro ejemplo

Cydsa, dedicada a almacenar energéticos, pasó por proceso de reestructura entre el 2000 y el 2007, lo que representó una oportunidad de inversión para David Martínez.

En los primeros años de la década de 1990, la deuda de Cydsa llegó a más de 700 millones de dólares, después de invertir en negocio textil que no resultó. Para el 2000, la empresa estableció un plan para deshacerse de 13 negocios, despedir a 80% de su plantilla e invertir en la generación de energía.

La presión llevó a sus títulos a tocar un mínimo histórico el 7 de julio del 2003, cuando apenas valían 32 centavos en la BMV.

Un año después, en el 2004, Martínez compró bonos de Cydsa por 40 millones de dólares, cuando éstos tenían un valor nominal de 400 millones, con lo que obtuvo 60% de las acciones de la empresa.

Los planes de Cydsa le dieron un atractivo a la empresa para atraer inversión, explicó Ignacio Cedillo, analista de Bursamétrica.

Después de 16 años de cambios y renovaciones, el plan de inversión está concluido. Este proceso ha beneficiado a sus accionistas por su política de dividendos. Además, permitió centrarse en dos negocios: la cogeneración de energía y almacenamiento de energéticos , indicó Ignacio Cedillo.

Al 17 de junio, los títulos de la empresa cotizan en 22.27 pesos; en octubre del 2014, tocaron su precio máximo de 33.84 pesos.

David Martínez no tiene títulos de Cydsa; Tomás González Sada posee 50.2% de las acciones.

Cydsa es hoy una empresa con potencial, explicó el analista de Bursamétrica. Conforme avance la reforma energética, la empresa retomará su atractivo. Además, tiene un contrato de almacenamiento con Pemex por 30 años y, aunque ésta no cumpla, Cydsa ya tiene otros clientes, por lo que tiene asegurado su mercado .

mario.calixto@eleconomista.mx