Las turbulencias regresan al mercado de divisas. La victoria y los primeros mensajes de Syriza propiciaron, de madrugada, nuevos mínimos en el euro. La divisa comunitaria perdió los 1.11 dólares por primera vez desde 2003, antes de iniciar una remontada por encima incluso de los 1.12 dólares. Además, recupera la paridad frente al franco suizo.

Reciente aún el desplome en el euro propiciado por la reunión del jueves del Banco Central Europeo (BCE), la jornada de hoy está confirmando la tensión que esperaban los operadores del mercado de divisas a raíz de las elecciones en Grecia.

El euro partía desde los 1.12 dólares. Pero de madrugada, en los mercados asiáticos la divisa comunitaria sufrió una nueva espiral bajista. El triunfo de Syriza en Grecia y los primeros mensajes de su líder, Alexis Tsipras, desinflaron al euro hasta los 1.109 dólares. Por primera vez desde 2003 bajaba del nivel de los 1.11 dólares.

Los inversionistas activaron, inicialmente, la espiral bajista en el euro, después de recibir mensajes desde Grecia como que la austeridad, la humillación y el sufrimiento pertenecen ya al "pasado".

La espiral bajista inicial tras las noticias sobre Grecia se modera, y los inversionistas apuestan por recuperar posiciones en la divisa comunitaria. El acuerdo de Gobierno de Syriza con la derecha nacionalista y las expectativas de un acuerdo sobre la deuda relajan las alertas.

El euro rebota desde los 1.109 hasta reconquistar los 1.12 dólares. La remontada de la divisa comunitaria se extiende también a su cruce frente al franco, hasta el punto de recuperar de nuevo la paridad frente a la moneda suiza (1.005 francos), perdida a raíz de la tormenta financiera desatada por el Banco Nacional de Suiza.

Los analistas evalúan las opciones de acuerdo entre un Gobierno liderado por Syriza y los acreedores de la deuda griega. El Eurogrupo descarta una quita, pero abre la puerta a la negociación. Entre las eventuales líneas de acuerdo barajan una prórroga en los vencimientos de la deuda, o una mejora en los intereses.

La incertidumbre sobre la deuda griega se deja notar también en el mercado europeo de renta fija pública. Las ventas de bonos griegos disparan la rentabilidad exigida a su deuda a tres años por encima de nuevo del umbral de 10 por ciento.

Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica

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