En el primer día hábil después de la Semana Santa el peso mexicano volvió a mostrar una fortaleza, rompiendo la barrera de las 11.60 unidades por dólar.

La pregunta recurrente por parte de los inversionistas es ¿hasta dónde puede llegar el dólar? Para quienes nos dedicamos al difícil arte de pronosticar, este cuestionamiento es particularmente complicado ya que las monedas en el mundo son una variable difícil de predecir. Un elemento clave para determinar la dirección de las cotizaciones es el relacionado con los flujos de divisas.

Un elemento que por sí solo ha justificado una entrada relevante de divisas al país es el amplio diferencial de tasas de interés que existe entre México y EU.

Adicionalmente, algunos países emergentes que han experimentado un rápido crecimiento económico, han tenido que enfrentar las presiones inflacionarias a través del retiro de estímulos monetarios, principalmente a través de mayores tasas de interés, con la consecuente entrada de capitales y la apreciación de sus monedas.

De esta forma, las autoridades financieras de los países que han registrado una fuerte apreciación de sus monedas enfrentan el dilema de disminuir las tasas de interés con el fin de desincentivar la entrada de divisas o incrementarlas para frenar la demanda agregada.

Al final del día, la decisión ha tenido que ser una combinación que incluye el incremento de las tasas de interés con el establecimiento de aranceles a los flujos del exterior, entre otras cosas.

Uno de los casos es el de Brasil, en donde las autoridades financieras establecieron un impuesto de 4% a los inversionistas extranjeros que quieran invertir en el mercado de dinero y uno adicional de 6% para los corporativos que emitan bonos denominados en moneda extranjera o se endeuden en dólares en los mercados internacionales de capital.

De esta forma, la inversión en el mercado de bonos de México se presenta como más atractiva ya que no existe ningún impuesto para invertir en este tipo de instrumentos.

En este mismo sentido hay que recordar que México es parte, desde octubre del 2010, de un Índice Global de Bonos Gubernamentales, lo que ha promovido un mayor flujo de recursos por parte de manejadores internacionales. México es el único país latinoamericano que forma parte de este índice en el que también se encuentran algunas economías europeas.

Por ejemplo, Portugal e Irlanda, que recientemente enfrentaron el recorte a la calificación de su deuda soberana, forman parte de este Índice y corren el riesgo de ser excluidos del mismo, lo que automáticamente ocasionaría la reasignación de inversiones en favor de México que cuenta con una calidad fundamental mucho más sólida.

Este escenario no es remoto, ya sucedió con Grecia que tuvo que salir de este benchmark como resultado de sus fuertes desequilibrios fiscales y el recorte en la calificación de su deuda.

Estos elementos han derivado en que en los primeros meses del 2011 hayan ingresado al mercado de bonos de México alrededor de 6,000 millones de dólares por parte de inversionistas extranjeros.

A esto hay que sumarle los dólares que han entrado por Inversión Extranjera Directa, las remesas familiares y exportaciones de mercancías, con lo que se tiene una robusta oferta de dólares y, por lo tanto, un peso fuerte.

De esta forma, para poder anticipar el posible movimiento del tipo de cambio es importante seguir de cerca la evolución de los flujos que afectan la oferta y la demanda de divisas así como los eventos que a su vez pueden ocasionar movimientos bruscos de capitales como incrementos en tasas de interés, sucesos políticos, aversión al riesgo, etcétera.

Por lo pronto, todo apunta que los flujos hacia el país continuarán, lo que hace factible que en el corto plazo veamos un dólar a 11 pesos.

*Manuel Guzmán M. es director general de inversiones de Ixe Grupo Financiero. La opinión aquí expresada es responsabilidad del autor y no representa necesariamente la posición oficial del grupo.