Por la incertidumbre acerca de la evolución de la política monetaria de Estados Unidos, combinada con la caída de los precios internacionales del petróleo, podría observarse un tipo de cambio presionado en el próximo año, en un rango de entre 13.80 y 14.30 pesos por dólar, estimó Gabriela Siller.

La directora de Análisis Económico y Bursátil de Banco Base, dijo que la paridad peso-dólar finalizaría este año en 13.90 pesos, debido a la perspectiva de menores movimientos volátiles, toda vez que habría finalizado la demanda estacional de dólares dentro del mercado mexicano.

Sin embargo, la volatilidad del peso mexicano persistirá durante el primer trimestre del 2015, con la posibilidad de mantener las cotizaciones por arriba de los 14 pesos por dólar , dijo.

La entrevistada agregó que en términos generales, el peso mexicano se va a desarrollar dentro de un ambiente de altibajos en el 2015, sobre todo cuando la Reserva Federal (Fed) comience a incrementar su tasa de interés de referencia, lo cual estaría previsto para el segundo semestre.

Baja pronóstico

Siller ajustó su pronóstico de crecimiento económico para este año para la economía mexicana, al pasarlo de 2.1 a 1.8%, explicado básicamente por la desaceleración del consumo interno, que es lo que está pesando más a la economía nacional.

Para el 2015 espera un aumento en el Producto Interno Bruto (PIB) de 3%; sin embargo, de persistir las bajas en el precio del petróleo y ubicarse por debajo de los 60 dólares por barril la mezcla mexicana, el crecimiento del Producto Interno Bruto podría ser de 2.5 por ciento.

La analista de Banco Base dijo que la debilidad del mercado petrolero sería otro factor, además de la inseguridad, que limitaría la evolución de la economía mexicana, principalmente para el 2016, porque los recursos estarían asegurados en el 2015 por las coberturas petroleras.

La especialista adelantó que por el lado de la reforma energética, tener un bajo precio del crudo no es conveniente, debido a que hace menos atractiva las inversiones relacionadas con este sector.

El efecto de las reformas estructurales sobre la economía mexicana se verían hasta el 2016, principalmente de la energética y telecomunicaciones, aunque los niveles alcanzados por la mezcla (60.67 dólares) comprometen un poco el alcance de la reforma , anticipó Siller.

Explicó que no se debe perder de vista la reacción del Banco de México (Banxico) en el momento que la Fed comience a incrementar su tasa de referencia.

Nosotros pensamos que la Fed va a subir la tasa de interés el próximo año, y que a la par lo realizará el Banco de México , mencionó.

Pronosticó que hacia la segunda mitad del próximo año empezaría la Reserva Federal a incrementar su tasa, donde previsiblemente comenzaría con un aumento de 0.25 puntos para ubicarla en 0.50%; sin embargo, es posible que hacia el cierre del próximo año finalice con un nivel de 1.25 por ciento.

Gabriela Siller dijo que actualmente existen amplias posibilidades de que el Banxico casi reaccione inmediatamente al incremento de la tasa de Estados Unidos.

Ello, con la finalidad de evitar una fuerte salida de inversión extranjera de cartera.

La moneda mexicana termina la semana con una fuerte devaluación

El viernes pasado, el peso mexicano sufrió una fuerte devaluación de 1.66%, en un entorno de alto grado de nerviosismo por parte de los inversionistas sobre la incertidumbre de la evolución de la política monetaria de Estados Unidos, combinado con una continuación de la baja del precio de la mezcla mexicana de exportación.

El tipo de cambio peso-dólar finalizó el viernes pasado en un precio de 14.3850 pesos, aunque durante el día llegó a 14.4435 pesos, esto es una devaluación de 2.08 por ciento.

La caída en el valor de la divisa inició a partir de la publicación de la nómina no agrícola de noviembre en Estados Unidos, la cual registró la creación de 321,000 plazas laborales, superando por mucho las estimaciones de los analistas.

El dato favoreció a la especulación sobre el incremento en la tasa de interés de referencia estadounidense antes de lo estimado, por lo cual la mayoría de los analistas esperan que en condiciones normales la Reserva Federal (Fed) comience a endurecer su política monetaria a partir del tercer trimestre del próximo año.

El peso también reaccionó negativamente a la continuación del ajuste a la baja en el precio de la mezcla mexicana de petróleo.

En las operaciones del viernes mostró un precio de 58.98 dólares por barril, con respecto al cierre previo (59.73 dólares), esto resultó en una baja de 1.26 por ciento.

Desde su nivel más alto registrado en este año, el pasado 20 de junio, cuando las cotizaciones se encontraban en 102.41 dólares por barril, comparado con el actual precio de la mezcla de 58.98 dólares, representa una caída de 42.41 por ciento.

Seguirá la volatilidad

El subdirector de Mercados Financieros de Santander, Salvador Orozco, destacó que el tipo de cambio peso-dólar seguirá con movimientos volátiles en el corto plazo, sin embargo descarta cotizaciones cercanas a los 15 pesos.

Estimó que para cierre de este año, el peso finalizaría en niveles de 13.90 pesos, esto en parte por la perspectiva de una política monetaria más laxa del Banco Central Europeo (BCE), lo cual le daría más liquidez al mercado global.

Anticipó que las monedas más golpeadas son las relacionadas con países productores de petróleo, como fue el caso de Rusia, donde en la semana anterior el rublo se depreció 6.5%, mientras el peso colombiano mostró un saldo negativo de 3.5% y la divisa mexicana se devaluó 3.4% en el mismo periodo.

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