Durante los últimos meses del 2010 y los primeros del presente año persistió el comportamiento heterogéneo entre países emergentes y avanzados. Los primeros siguieron publicando indicadores que reflejan un sobrecalentamiento de sus economías; mi,,entras que los segundos han tenido un avance más modesto.

En México, la actividad productiva tuvo un buen crecimiento en su comparación anual, impulsada tanto por el desempeño del mercado local como por la demanda externa. La oferta global de bienes y servicios se incrementó 6.2% con respecto al mismo periodo del 2010, lo mismo que la demanda. Ello se derivó de que el consumo total, que representa cerca de 60.0% de la demanda global, se elevó 4.3% anual; mientras que las exportaciones, que tienen una participación de 26.0% en la demanda, aumentaron 14.1 por ciento.

Sin embrago, el panorama internacional está cambiando debido a que el ritmo de recuperación se ha moderado, sobre todo en el sector manufacturero, debido principalmente al impacto negativo de los desastres naturales ocurridos en Japón.

En el ámbito local, la actividad económica continúa expandiéndose, pero a un menor ritmo. El Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) registró una reducción de 0.3% en marzo, la mayor caída para el mismo periodo desde el 2009.

Otros indicadores asociados al mercado interno que han registrado una menor expansión son las ventas y la confianza del consumidor. Las ventas al menudeo disminuyeron 0.3% mensual y las realizadas al mayoreo lo hicieron 2.5 por ciento. La caída de las primeras fue consecuencia de menores ventas de vehículos de motor y refacciones (-1.0%) que representan cerca de 30.0% del total

Por otra parte, el Índice de Confianza del Consumidor de mayo se ubicó en 89.3 puntos, por debajo del resultado de abril (89.7 puntos). El subíndice que mostró la mayor contracción (pasó de 98.2 a 95.2 puntos) fue el relacionado con la percepción de los consumidores sobre la situación económica del país dentro de 12 meses con respecto a la actual. Sin embargo, el subíndice relacionado con la disposición de los consumidores para adquirir bienes duraderos (autos, refrigeradores, estufas, etcétera), que proporciona una idea respecto al comportamiento futuro del consumo, aumentó de 71.2 a 72.4 puntos. Esto refleja que la desaceleración de la economía mexicana no se trasladará del todo al consumo de los hogares.

En el ámbito externo, los signos de desaceleración también han aumentado. En Estados Unidos el Producto Interno Bruto (PIB) registró un crecimiento real de 1.8% a tasa trimestral anualizada en el primer trimestre del año. Este resultado se ubicó por debajo de 3.1% del cuarto trimestre del 2010, debido principalmente a una desaceleración del consumo. Éste se ha visto afectado por el aumento en el precio de los energéticos y la débil situación del mercado laboral de ese país.

Los indicadores económicos en EU y México han reportado, en varios casos, tasas de crecimiento positivas, pero menores a las observadas en los últimos meses del 2010 y primeros del 2011. Sin embargo, los choques de oferta, derivados de los desastres naturales ocurridos en Japón, afectarán el desempeño de la economía global de manera temporal, debido a que no existe una tendencia que permita anticipar una nueva crisis mundial, por lo que una vez que se disipen los efectos negativos provenientes del país nipón, la producción volverá a tener un fuerte dinamismo. Por el lado de la demanda, el consumo continúa incrementándose, lo que generará que el ciclo económico entre en una fase de recuperación más dinámica a partir del cuarto trimestre del año.

*Manuel Guzmán y Janneth Quiroz. Dirección de Investigación Económica, Grupo Financiero Banorte. La opinión aquí expresada es responsabilidad del autor y no representa necesariamente la posición oficial de la institución.